domingo, 15 de abril de 2018

Zapatos (Trilogía del ruan II)

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En la madrugada eterna de Sevilla, origen de nuestra semana santa, noche de vigilia y penitencia, tres son las formas como Sevilla vive la penitencia: la silente imitación a Jesús Nazareno; siendo testigos del Gran Poder de Dios en su epifanía dolorosa de cada primavera, y acompañándole y velando su sueño en el momento supremo en el monte Calvario.

Desde la madrugada del 14 de abril de 1356 los Primitivos Nazarenos de Sevilla salen en penitencia pública a imagen, semejanza e imitación de Jesús Nazareno, vistiendo para ello túnicas moradas, con una soga de esparto, con cabelleras de fibras vegetales sujetas por una corona de espinas, los pies descalzos portando una pesada cruz en absoluto silencio y gran recogimiento, armados "con las armas verdaderas con que nuestro Redemptor Jesu Christo venció a sus enemigos, la Santa Cruz pues en ella murió matando nuestra muerte y reparando nuestra vida".

Desde ese día en la Ermita de San Antonio Abad en el Campo de la Resolana existe la madrugada en Sevilla. En el transcurso del tiempo, fue cambiando su sede esta hermandad, también las costumbres de la ciudad y la forma de realizar esta penitencia publica, así se va a la Catedral a adorar a Jesús Sacramentado y desde 1768 se tiene noticia que las túnicas serán negras y de cola, con capirote de la misma tela y color y cinturón de esparto, y en cuanto al calzado dejan libertad para llevar los pies descalzos solo quienes deseen aumentar el grado de su penitencia siempre y cuando no perjudique su salud, sin más referencia al calzado a utilizar que sería el tradicional por aquel tiempo y que ha perdurado hasta nuestros días: zapatos.

Y siendo una hermandad de penitencia y silencio ¿Por qué zapatos? ¿Por qué no otro calzado más austero para seguir a Jesús Nazareno? Porque El Rey David abraza el instrumento del martirio, pero es de carey y plata porque es un abrazo de salvación al signo de la gloria. Llevamos calzado de gloria por acompañar a un misterio de gloria. Quien mejor explica esto es mi hermano Carlos Colón cuando afirma que Jesús Nazareno es la única imagen alegórica de Cristo de la Semana Santa que conjuga en sí la exaltación de la Santa Cruz (de Jerusalén, titular de la hermandad) por el propio Nazareno, junto con la propia exaltación de Cristo Resucitado que abraza el instrumento de su muerte convertido por ella en Seña de nuestra salvación.

Y para completar la alegoría, la imagen del Señor va custodiada e iluminada por dos ángeles que refleja aún más si cabe que Jesús Nazareno se nos muestra desde la Gloria celestial, autentico Varón de Dolores a lo divino, que en una representación del juicio final se nos muestra mirando a la izquierda donde estaremos los pecadores pero no para recriminarnos nuestras faltas, sino para concedernos su perdón infinito y misericordioso, a través de su mirada, y llevarnos con El junto al Padre.

Llevar zapatos en la madrugada es compartir la Gloria con Jesús Nazareno.

Trilogía del ruan (I)

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Si hay algo que defina a la ciudad es su dualidad. Sevilla tiene esa particular forma de ser porque conjuga a la perfección cada cosa con su contrario para, entre ambas, conformar ese carácter y sello inconfundible que identifica sobre todas las demás. Posiblemente sea algo que repitamos hasta la saciedad, pero es precisamente esa perfecta conjunción de contrarios lo que le confiere su personalidad única. La semana santa no iba a ser una excepción y en ella nos encontramos dos claros ejemplos de contrarios que, en unión, conjugan el todo grandioso que es esta fiesta, pues la sabiduría popular nos ofrece dos modos distintos de vivir la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor: desde el rigor de las cofradías de ruan, a la explosión de júbilo popular de las cofradías de capa. En la noche de los improperios, el ruan y la capa cobran un sentido especial conformando unos estilos y modos que, aunque compartidos con el resto de hermandades de las otras jornadas penitenciales, en la noche del Jueves Santo adquieren una magnitud única que no es comparable con el resto y hacen de la madrugada algo único en nuestra semana santa.

En esta noche de la ciudad, las hermandades de negro manifiestan formas completamente diferentes de vestir el ruan que les es común. El rigor penitencial adquiere en ellas una dimensión especial difícilmente explicable si no es con los ojos del corazón y la vivencia interior adquirida a través de la participación en las estaciones de penitencia, bien como integrante de sus cortejos, bien como publico participante en las mismas, dándoles esto último pleno sentido, pues para dar público testimonio de fe y penitencia es imprescindible que el pueblo participe con su presencia, por lo que en una ciudad de calles vacías carece de sentido la procesión.

Y son tres las hermandades de ruan en la madrugada, como también son tres las hermandades de capa, y siendo este un número que ha venido por la propia historia de la ciudad y sus hermandades no deja de tener una significación especial, pues tres son las personas de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo confiriendo a este número la simbología de la Divina perfección; tres son los atributos de Dios: Profeta, Sacerdote y Rey, representados en las potencias que las imágenes de Cristo muestran sobre su cabeza, pues tres son las potencias del alma memoria, entendimiento y voluntad que Jesús las tiene en grado máximo; al tercer día de su crucifixión Jesús resucitó, siendo por tanto tres noches de vigilia desde la última cena el Jueves Santo hasta la Resurrección el Domingo; tres veces los serafines claman “Santo, Santo, Santo”, tres son la virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad... tres son, por tanto, las formas de vestir el ruan en la madrugada que simbolizaremos en uno de los elementos distintivos de sus nazarenos como es el calzado que utiliza cada hermandad: zapatos, sandalias y alpargatas.

En la madrugada eterna de Sevilla, origen de nuestra semana santa, noche de vigilia y penitencia, tres son las formas como Sevilla vive la penitencia: la silente imitación a Jesús Nazareno; siendo testigos del Gran Poder de Dios en su epifanía dolorosa de cada primavera, y acompañándole y velando su sueño en el momento supremo en el monte Calvario.

El pescao del tercer tramo

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El auge de nuestra semana santa es algo evidente y visible. Los nuevos medios de comunicación y transporte hacen posible que muchas personas se puedan desplazar lo que, unido al crecimiento propio de la ciudad, ha incrementado el número tanto de los espectadores de las procesiones como de los propios integrantes de los cortejos que han visto incrementados de manera exponencial en muchos casos. Esta gran afluencia tanto de publico como de integrantes en los cortejos hacen que el actual modelo de semana santa sobre todo en lo que a itinerarios y horarios se refiere necesite una reforma que los adecue a la situación actual, sobre todo en lo que a carrera oficial se refiere, cuestión que ya está bastante sobre el papel y sobre la que no hace falta mas comentarios, excepto sobre una cuestión que han apuntado en varias ocasiones como una posible solución, y es el reducir el número de nazarenos. Este famoso numerus clausus, que se lleva ya tiempo apuntando,  precisamente incide en quien tiene a la postre el sostenimiento de las hermandades y por tanto de la fiesta en sí: el nazareno.

Porque el nazareno es quien mantiene con sus cuotas a la hermandad durante el año y quien (subvención aparte) sufraga la salida. El nazareno es quien con su presencia en las filas de la cofradía configura y da forma a las procesiones. El nazareno es el contenido primero y fundamental de la estación de penitencia con sus intenciones particulares y privadas que, bajo el antifaz, lleva a la Catedral acompañando a sus titulares. El nazareno es quien porta la luz que alumbra a Cristo en su paso por la ciudad. El nazareno lleva la cruz que le hace más imitador de Jesús en su camino hacia el calvario. El nazareno va con las varas y las insignias que son el relato simbólico de la historia de su hermandad y que muestra a todos los que contemplan la procesión. El nazareno es, por tanto, cada uno de los ladrillos que juntos construyen la semana santa, o lo que es lo mismo el nazareno es la piedra angular de esta fiesta.

Pero en contrapartida, el nazareno es usualmente la pieza más frágil de esa semana santa de la que precisamente es su  cimiento, suele ser lo último en quien se piensa a la hora de proponer cambios y modificaciones en la organización  de la fiesta excepto si es para restringir su participación en la misma. Y en las propias hermandades es muy frecuente, cuando se está preparando la semana santa y en las reuniones con los distintos colectivos que forman parte de los cortejos tener un “pescao” de convivencia con los mismos, así los diputados suelen tener su pescao, los acólitos también tiene  el suyo, al igual que los costaleros, pero ¿dónde está el pescao de los nazarenos?

Y de entre los pescaos de los nazarenos yo reivindico el de los nazarenos del tercer tramo. Porque los últimos tramos lo forman los hermanos de mayor antigüedad en la hermandad, al igual que los primeros tramos del cotejo de cada paso, bien tras la Cruz de Guía o el paso del Señor; en el segundo tramo se suelen incorporar los nuevos hermanos o los tramos infantiles y es a partir del tercer tramo donde se forma al grueso de la nomina de la hermandad, grupo que precisamente es el mas pretendo poner en valor.

No se me asusten ni se inquieten los mayordomos, que soy consciente de la inviabilidad tanto económica como organizativa de esta idea que en si no es más que una irónica reducción al absurdo de nuestra realidad. Pero salvando el hecho en sí de este pescao por tramos, si es cierto que deberíamos hacerlo, aunque sea en sentido figurado, para poner en valor la figura del activo mas importante que tiene toda hermandad que son sus hermanos sin excepción, del mas nuevo al de mayor antigüedad.

Concluyendo y volviendo a mi “absurdo inicial”, les ruego me avisen del día y la hora del pescao de mi “tercer” tramo, que aunque sea en este sentido figurado, vaya en él mi reconocimiento y homenaje de quien, sin palabras ni aspavientos, y bajo el anonimato de esa túnica y antifaz que a todos nos hace iguales, es sin duda alguna el alma y sustento de nuestra centenaria celebración.

¿En cuál te vistes?

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Los nuevos tiempos con sus nuevos usos y tecnologías no son extraños a nuestras hermandades que, fieles a su dilatada historia, saben asumir e interiorizar las nuevas circunstancias integrándolas en su forma de hacer para que sus hermanos tengan las mismas a su disposición. La comunicación en general y las RRSS en particular se están poco a poco integrando en el día a día de las corporaciones, pues el uso de las mismas las hace ser más cercanas a sus hermanos y devotos y público en general.



Estas nuevas herramientas tecnológicas, para su buen uso, funcionamiento y que den un resultado óptimo, requieren unos mínimos cambios y adaptaciones en el seno de las corporaciones, como son el tener un planteamiento claro y conciso de que queremos hacer y conseguir con las mismas, lo que sería un plan de comunicación sobre el que personas más aptas y entendidas que quien esto escribe ya están expresando su opinión al respecto, y por supuesto tener las personas que coordinen y gestionen estos nuevos medios de comunicación que son las RRSS y que venimos en llamar los CM (Community Managers)


Se habla del uso de estas RRSS en la vida diaria de la Hdad, acercando el día a día, los cultos y funciones para todos aquellos que por geografía, enfermedad o cualquier otra razón no pueda ir personalmente,  y contar el desarrollo de la estación de penitencia como Principal acto de culto y Razón de ser de las cofradías no debería ser algo extraño ni descabellado, pues precisamente lo que nos distingue de otras asociaciones de la Iglesia es salir en procesión en semana santa acercando las imágenes a todo aquel que quiera contemplarlas y de esta manera recibir su mensaje evangelizador.

Ahora, cuando incorporamos a nuestras estaciones de penitencia la figura del CM, nos planteamos quien hace estación de penitencia y quién no. En mi infancia y juventud se daba por sentado que quien salía lo hacía en penitencia, solo se le preguntaba ¿en cuál te vistes? en relación a la hermandad en la que salía. Entonces solo cirio, cruz, vara o insignia, todos de nazareno y algún hermano de paisano en tareas de diputado exterior, y que también se consideraba que hacia su estación de penitencia prestando ese servicio a su hermandad.

Llegaron los costaleros, hasta el momento profesionales, y ante las necesidades por la falta de hombres, se abrió este mundo a los hermanos quienes, poco a poco, tomaron el relevo de sus predecesores sin que hubiese duda que hacían su estación de penitencia con el costal.

Luego los acólitos, sitio donde los jóvenes de las distintas hermandades encontraron un hueco donde podían participar en la estación aunque su edad no les permitiese vestir la túnica (sobre todo en hermandades donde no se podía salir hasta una edad determinada); poco a poco nos fuimos incorporando otros que, aunque ya habíamos salido de nazareno las hermandades nos ofrecieron la posibilidad de salir en este puesto y de esta forma ser los propios hermanos quienes integraran en su totalidad el cortejo procesional. A esto hay que añadir el testimonio de salir a cara descubierta, aunque se procurase pasar lo más desapercibido posible, no siendo esto difícil pues ante la proximidad del paso, el Cristo y la Virgen son los verdaderos protagonistas y las miradas y la atención del público son para Ellos.

También las bandas. Se fueron creando en el seno de las hermandades que, además de acompañar a sus imágenes en la estación penitencial son auténticos centros de atención a los jóvenes ofreciéndoles espacios donde estar, desarrollando su afición a la música, ofreciendo ayudas en los estudios en muchos casos, y por supuesto integrándolos en la hermandad. Era otra forma de hacer la estación de penitencia. Recuerdo a Paco Arroyo con la banda de la Sagrada Lanzada solicitando el permiso de los Sres. Canónigos para pasar por la catedral en silencio tras los pasos, aunque no fuese su Hdad, pues ellos se sumaban a la penitencia cada día, vivida desde el tambor, la corneta, el xilófono y las melódicas. (sumen aquí todos y cada uno de los instrumentos que integran las bandas hoy día)

Hay hermandades que también tienen a los aguaores hermanos, capataces, contraguías, encendedores,… cualquier sitio es bueno para que sea un hermano quien desempeñe la misión que le sea propia en cada caso como un servicio más a la hermandad. Y no nos olvidemos de los que de paisano van apoyando la labor de los “paveros” sobre todo en hermandades con muchos monaguillos, labor imprescindible hoy día por la gran afluencia de público que contempla nuestra procesiones que dificulta la tarea de tener a todos los niños controlados, y que realizan su penitencia de esta forma.

¿Y los diputados, celadores o canastillas? ¿Hacen estación de penitencia porque van de nazareno, o no la hacen porque van trabajando al servicio de sus hermanos integrantes del tramo del cual sean responsables y no tengan tiempo para rezar el rosario y meditar sobre la pasión del Señor? No me cabe la menor duda que el ir al servicio de sus hermanos es motivo más que suficiente para una plena estación de penitencia.

Por tanto un hermano que su servicio a la hermandad sea hacerla visible a través de las redes sociales en el día de su salida, que ya hemos dicho que es nuestro hecho diferencial, y que su mayor valor es precisamente que nos vean por la calle, ¿no está haciendo también su estación de penitencia?

Evidentemente cada uno tiene su propia opinión al respecto, y además también es fundamental la propia intencionalidad de cada uno al salir en su cofradía, pues habrá quien, aunque de nazareno y con cirio o cruz, no lleve en su interior un verdadero sentido de participar de la estación penitencial. Por tanto y como en el fondo es algo tan personal, a mi entender todo hermano que salga en su hermandad, sea en el sitio que sea, forma parte y hace la estación de penitencia y lo único que puedo preguntarles, como se hacía años atrás, es: y tú ¿en cuál te vistes?