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lunes, 6 de enero de 2020

Los reyes son los niños


Porque el día de Epifanía, además de ser la manifestación del Gran Poder de Dios, es cuando los niños reciben los juguetes y por eso atesoran en sí toda la ilusión mientras esperan el mágico momento de la mañana del 6 de enero.

Hay determinados días al año que vienen marcados por una característica singular que les hace especiales según lo que celebremos en dicho día así el 18 de diciembre es el día de la Esperanza. También la ironía tiene su pequeño protagonismo en días como el del sorteo de navidad de la lotería, bautizado popularmente como el día de la salud porque, ya que no nos toca el sorteo al menos tenemos salud para disfrutar de la vida con los nuestros. De lo que no hay ninguna duda es en el día de la ilusión que, por ser tan importante, lo celebramos por duplicado el 5 y el 6 de enero con la cabalgata y el día de los reyes magos.

Porque el día de Epifanía en que celebramos a los Reyes Magos, además de ser la manifestación del Gran Poder de Dios -se postrarán ante Ti, Señor, todos los pueblos de la tierra (Sal 71)- que por eso celebramos su quinario en los albores del año nuevo, es cuando los niños reciben los juguetes en recuerdo de los presentes que los Magos ofrendaron al Rey de reyes y por eso atesoran en sí toda la ilusión mientras esperan el mágico momento de la mañana del 6 de enero. Esa mañana que es posible gracias a esos pajes fundamentales de SSMM de oriente que son los hacen encajes de bolillos con lo posible, y a veces incluso lo imposible, para que nada falte en ese transcendental momento que dejará huella imborrable en nuestra memoria. Son tan fundamentales estos pajes sobre todo por ser los auténticos transmisores de la ilusión que se han ganado de por sí en título de reyes magos.

Pero los auténticos reyes magos de verdad son los niños, porque son los portadores de la ilusión que irradian sus rostros durante todas las navidades especialmente en las visitas a los carteros reales y cuando en los escaparates, catálogos y anuncios con los juguetes más preciados y que esperan conseguir en esa mañana de los sueños. Porque la navidad, aparte de recordar el nacimiento de Jesús, es la fiesta de los niños por eso cuando cumplimos años por decenas seguramente diremos que ya no nos gustan las navidades cuando lo que realmente sucede es que se nos ha traspapelado nuestro niño interior.

Ilusión es ese desbordamiento de alegría cuando se visten por primera vez de monaguillo acompañando a sus mayores y repartiendo esos caramelos y estampitas que son oraciones hechas presentes.

Porque es esa capacidad de descubrimiento y aprendizaje que tienen los niños la que les hace vivir tan intensamente cada uno de los acontecimientos de la vida, paladeándolos y disfrutando de ellos, sacando todo el jugo que puedan contener. Así cada momento vivido es una auténtica revelación, como lo fue para aquellos niños en ese despertar de un domingo de noviembre de 2004 cuando al salir al balcón de su casa vieron pasar a la Amargura camino de la Catedral en el cincuentenario de su coronación. Así esa mirada de júbilo cuando juegan en esa “rampla” que une lo divino y lo humano: testigo de hosannas en la Entrada en Jerusalén, testimonio que solo por el Amor podemos llegar a Dios y constancia que solo en su Pasión seremos confortados en esta vida y encontraremos el camino para la eterna. Así ese desbordamiento de alegría cuando se visten por primera vez de monaguillo acompañando a sus mayores y repartiendo esos caramelos y estampitas que son oraciones hechas presentes, por no decir esa emoción interior cuando lo que se viste por primera vez es la túnica penitencial. Así esa piel de gallina cuando de dalmática o sotana y roquete nos estrenamos de acólitos delante de nuestros titulares en el día grande de nuestra cofradía. O así ese repeluco que nos recorre la espalda cuando vestimos por primera vez el costal y la faja que nos hacen ser los pies de Jesús y María, compartiendo con nuestros hermanos ese trabajo que es tan en  equipo que en vez de decirnos costaleros nos llamamos cuadrilla.

Lo que es seguro es que la ilusión es el motor que nos mueve a disfrutar de cada uno de los días de nuestra vida, por eso hay que sembrarla y cuidarla en los niños para que arraigue bien en nuestro interior y permanezca siempre, recordándonos en cada momento el niño que una vez fuimos y que vive en nuestro interior, aunque a veces no lo encontremos, pero es el niño que nos hace vivir en plenitud.

lunes, 30 de diciembre de 2019

Año nuevo: Dulce Nombre de Jesús


Como una espiral sin fin, un año termina y otro nuevo se abre ante nuestros ojos donde volver a vivir las diferentes estaciones, momentos y fiestas en ese ciclo sin fin que es la vida, y que año a año se nos muestra, siempre igual pero siempre diferente, en base a las lecciones aprendidas, a la experiencia acumulada y las diferentes tareas que nos toquen realizar.

Aunque cada año sea distinto, empezamos el año conmemorando, como no puede ser de otra forma, a Jesús y a María. María como Madre de Dios y Madre nuestra que celebramos desde el año 431 (la fiesta mariana más antigua que celebra la iglesia católica), en que por ser madre de Jesús, y Jesús ser Dios –segunda persona de la Trinidad- hecho hombre, merece por tanto dicho título. Por añadidura en su Sí a Gabriel –Sí a Dios- se hizo madre de toda la cristiandad.

Comenzamos el año venerando el Santísimo Nombre de Jesús al celebrar el quinario de Jesús del Gran Poder, quien es el Alfa y Omega del hombre y de la ciudad.

Pero el primero de año (día 3 según la nueva liturgia) se celebra la fiesta del Santísimo Nombre de Jesús, nombre que le fue impuesto en su circuncisión –primera sangre derramada por Jesús en su vida mortal- y que significa Salvador, pues viene a salvarnos y librarnos de nuestros pecados, nombre al que debemos grandísima reverencia por representarnos al divino Redentor que nos reconcilió con Dios y nos alcanzó la vida eterna.

Y el inicio del año se nos presenta en la veneración del Santísimo Nombre de Jesús al celebrar el quinario de Jesús del Gran Poder, quien es el Alfa y Omega del hombre y de la ciudad, principio en su nacimiento y manifestación de su Gran Poder –Rey a quien reyes adoran- y final en su caminar al calvario, cargado con la cruz de nuestros pecados, donde romperá el lazo de nuestros pecados que al hombre oprimió. Celebraremos el santísimo nombre del Dios Fuerte que marcha al calvario a retar a la muerte a lucha mortal para confortarnos, pobres pecadores, con su Pasión. Celebraremos al Señor Santo que manda en los cielos y en la tierra, que tendrá compasión de nuestras culpas enviándonos su Misericordia desde San Vicente. Celebraremos a Jesús de las Penas que, ayudado por Simón de Cirene, va camino de su glorificación en la cruz, donde nos entregará su cuerpo en sacrificio para que todos participemos, con Él, de la redención. Celebraremos a Jesús Nazareno que con su pesada cruz, que nos muestra en la más sevillana exaltación del árbol sacrosanto, nos hace memoria de todos los sufrimientos padecidos por nuestro amor. Celebraremos a Jesús a quien, agobiado por el peso de la cruz, se le inflamaron  rosas de amargura que tornaron la sangre en lirios en sus caídas de salvación. Y así le seguiremos celebrando…

Así y a modo de jaculatoria, bendiciendo siempre el Dulcísimo nombre de Jesús Nazareno, terminaremos nuestros cultos diciendo: “Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz has redimido al mundo”.

Porque en el principio del año nuevo celebramos el Dulcísimo Nombre de Jesús, como es tradición decir en estas latitudes, recordando en cada uno de los cultos que celebran nuestras hermandades en estos días en torno a Jesús cargado bajo el peso de la cruz, que Cristo quiso ser por todos obediente hasta la muerte y no una muerte cualquiera, sino una muerte de Cruz, por la que nos consiguió, pobres pecadores, la gloria eterna y la salvación del mundo. Así y a modo de jaculatoria, bendiciendo siempre el Dulcísimo nombre de Jesús Nazareno, terminaremos nuestros cultos diciendo: “Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz has redimido al mundo”.



domingo, 12 de agosto de 2018

Sueños...

Publicado en la web ElCostal.org




Según el diccionario varias son las definiciones de sueño. Por un lado sería el acto o acción de dormir. También es la representación en la fantasía de imágenes mientras se duerme. Por otro lado decimos que sueños son los proyectos, deseos o esperanzas de las personas cono sin posibilidad de realizarse, e incluso llegamos a decir que sueños dorados son los mayores anhelos de una persona y justo a estos últimos me quiero referir.
La semana santa que tanto nos gusta y que casi vertebra, en muchos casos, nuestra vida diaria en torno a las distintas hermandades y cofradías es fugaz. De viernes de dolores a domingo de resurrección es apenas un suspiro que nos deja la miel en los labios y unos enormes deseos de volver a revivir esos momentos tan íntimos como esperados durante todo el año y de los que mantenemos el anhelo de volver a vivirlos, siendo en el tiempo vacacional y de descanso veraniego cuando se hace mas patente, aún cuando las “glorias” que también suponen esos momentos singulares para sus hermanos y devotos, nos sirvan para evocar en el pensamiento dichos momentos grandes de nuestro ser. Medios de comunicación y redes sociales nos ayudan en este recuerdo con los vídeos y fotografías que comparten a diario, pero es la memoria la herramienta principal que nos hace soñar despiertos y revivir esos momentos deseados, tanto aquellos ya vividos, como los que están por llegar.
Así soñamos con volver a vivir los cultos anuales de la hermandad en compañía de nuestros hermanos y amigos: quinario, función principal, comida de hermandad, bien como acólitos, participando en las eucaristías haciendo las lecturas, oraciones, colectas, portando los cirios en la consagración o procesión claustral, y sobre todo en las convivencias posteriores a los cultos lo cual nos lleva a conseguir uno de los objetivos principales dela hermandad, que a través de estrechar lazos fraternos con nuestros hermanos demos culto a Dios y a su Santísima Madre.
Soñamos siempre con la rampa del Salvador, autentico punto de inflexión en la cuaresma sevillana que marca el inicio de la semana santa; eterno lugar de juego de los niños de todas las generaciones y crisol del sentimiento que funde el corazón del cofrade con ese fuego vivo de los días grandes que anuncia, pues si hay un auténtico “pregón” de la semana santa de Sevilla, éste es sin duda la rampa del Salvador.
Soñamos con volver a vestir la túnica nazarena junto a las imágenes de nuestra devoción para, a través de la penitencia y memoria de la pasión del Señor, celebrarle resucitado a la vez que en nuestro recuerdo nos unimos a nuestros mayores que nos enseñaron el camino y con quienes compartimos dicha estación penitencial aunque ya gocen de la presencia del Padre.
Soñamos con repetir ese momento en que escuchamos en calle Cuna como el Señor de la Sentencia avanza por Sierpes con Consolación y Lágrimas, mientras contemplamos el solemne caminar de Jesús Nazareno sin poder evitar esa efímera intuición de que avanza un poco más con el izquierdo…
Soñamos con despertar una mañana de noviembre, salir al balcón y encontrarnos con la Amargura bajo palio camino de la catedral para celebrar el aniversario de su coronación, así como esa mágica y eterna chicotá de cuatro amarguras en el andén del ayuntamiento en 1979 en el regreso a su casa.
Soñamos con un mes de mayo lleno de Esperanza en el que, por más larga que sea su procesión, para nosotros siempre es un “suspiro”.
Soñamos con ser testigos nuevamente de la Misericordia del Señor, que en Noviembre fue la auténtica manifestación de su Gran Poder a plena luz del sol.
Soñamos con la Esperanza bendiciendo a Triana y a Sevilla en el mes de Junio mientras anhelamos los días grandes que se avecinan como colofón a su Año Jubilar.
Soñamos con acompañar cada madrugada a la Gloria de los Nazarenos, recordándola especialmente en una mañana de mayo proclamando al mundo que es la Llena de Gracia, mientras suena Virgen de las Aguas.
Soñamos con la Virgen de los Dolores que hace del Cerro una fiesta en su honor cada día del año, y un júbilo desbordado cada vez que sale a ver a sus vecinos.
Soñamos con todas y cada una de las Coronaciones canónicas de las imágenes de la Santísima Virgen, que por muchas que puedan ser no deja de ser un momento de dar gracias a Dios a través del cariño hacia su Madre y deseando ser testigos de su Victoria y de contemplarla rodeada de todos los Ángeles del Cielo.
Soñamos con tantas cosas…, y somos tantos cofrades cada uno con sus propios sueños… No habría papel en el mundo para recoger los sueños de todos. Pero independientemente que vuestro sueño esté o no en esta breve reseña, lo más importante de todo es que nunca dejemos de soñar. Como dice siempre un buen amigo y cofrade: ¡Sigan soñando, artistas!

miércoles, 30 de mayo de 2018

Cuando al Espíritu Santo le llamamos Rocío


Publicado en la web ElCostal.org

Mateo nos cuenta en su Evangelio como antes de subir al cielo, Jesús nos hace la gran promesa que siempre estará con nosotros “hasta el final de éste mundo” y cumpliendo esa promesa  nos envía el Espíritu Santo que es la forma como se nos manifiesta Dios desde la resurrección de Jesús, pues así como en al Antiguo Testamento es el Padre quien se manifiesta a Abraham, Noé, Moisés, los profetas, y el propio Jesús Hijo del Padre quien acampa entre nosotros en el tiempo del Nuevo Testamento, a partir de Pentecostés no da su Espíritu para que siempre le sintamos cerca de nosotros.

Aquí tenemos nuestra particular manera de sentir la presencia de Jesús a través de las Imágenes que le representan y a las que rendimos culto en nuestras hermandades, que aunque sabemos que solo son una mera representación vemos en ellas al Hijo del Padre y es justo, a través de ellas por donde canalizamos nuestro amor hacia Él. Pero de entre todas hay una con túnica por la que especialmente el pueblo siente cercana la presencia de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, entre nosotros y cada viernes acude a visitarle depositando todos sus anhelos, ilusiones, peticiones y gracias a través de un beso en su talón.

Pero, fiel al espíritu que nos caracteriza en nuestra bendita tierra, tenemos la habilidad de darle la vuelta a todas las celebraciones del Señor convirtiéndolas en celebraciones de la Madre, y como no podía ser de otra manera la celebración de Pentecostés, donde conmemoramos la venida del Espíritu Santo que recibimos como ese Rocío venido del cielo y que personalizamos en la Virgen María, la Reina de las Marismas, que en su ermita almonteña nos espera todo el morada año a que vayamos  a decirle simplemente que le queremos sin poder contener las lágrimas que, de gozo, salen del alma ante su mirada.

Y sí,  lloramos ante su mirada, porque no es solo el sentimiento que nos produce estar ante la imagen de la Madre de Jesús, sino que en ella sentimos indisolublemente unida la presencia de Dios mismo en su Santo Espíritu y por ello cada año en la fiesta final de la Pascua peregrinamos hasta su ermita - la Jerusalén de las marismas - junto a nuestros hermanos acompañando al Simpecado de nuestra hermandad a través de olivos, pinos, arenas, ríos… maravillas de Dios en nuestra Andalucía, y bajo ese cielo azul purísima del mes de mayo que una vez más proclama que fuiste concebida sin pecado original.. ¡Qué bien hizo Dios el camino que nos lleva hasta la ermita!, y celebrar en tu nombre la eterna presencia de Dios entre los hombres.

domingo, 15 de abril de 2018

¿En cuál te vistes?

Publicado en la web LaVenia.xyz


Los nuevos tiempos con sus nuevos usos y tecnologías no son extraños a nuestras hermandades que, fieles a su dilatada historia, saben asumir e interiorizar las nuevas circunstancias integrándolas en su forma de hacer para que sus hermanos tengan las mismas a su disposición. La comunicación en general y las RRSS en particular se están poco a poco integrando en el día a día de las corporaciones, pues el uso de las mismas las hace ser más cercanas a sus hermanos y devotos y público en general.



Estas nuevas herramientas tecnológicas, para su buen uso, funcionamiento y que den un resultado óptimo, requieren unos mínimos cambios y adaptaciones en el seno de las corporaciones, como son el tener un planteamiento claro y conciso de que queremos hacer y conseguir con las mismas, lo que sería un plan de comunicación sobre el que personas más aptas y entendidas que quien esto escribe ya están expresando su opinión al respecto, y por supuesto tener las personas que coordinen y gestionen estos nuevos medios de comunicación que son las RRSS y que venimos en llamar los CM (Community Managers)


Se habla del uso de estas RRSS en la vida diaria de la Hdad, acercando el día a día, los cultos y funciones para todos aquellos que por geografía, enfermedad o cualquier otra razón no pueda ir personalmente,  y contar el desarrollo de la estación de penitencia como Principal acto de culto y Razón de ser de las cofradías no debería ser algo extraño ni descabellado, pues precisamente lo que nos distingue de otras asociaciones de la Iglesia es salir en procesión en semana santa acercando las imágenes a todo aquel que quiera contemplarlas y de esta manera recibir su mensaje evangelizador.

Ahora, cuando incorporamos a nuestras estaciones de penitencia la figura del CM, nos planteamos quien hace estación de penitencia y quién no. En mi infancia y juventud se daba por sentado que quien salía lo hacía en penitencia, solo se le preguntaba ¿en cuál te vistes? en relación a la hermandad en la que salía. Entonces solo cirio, cruz, vara o insignia, todos de nazareno y algún hermano de paisano en tareas de diputado exterior, y que también se consideraba que hacia su estación de penitencia prestando ese servicio a su hermandad.

Llegaron los costaleros, hasta el momento profesionales, y ante las necesidades por la falta de hombres, se abrió este mundo a los hermanos quienes, poco a poco, tomaron el relevo de sus predecesores sin que hubiese duda que hacían su estación de penitencia con el costal.

Luego los acólitos, sitio donde los jóvenes de las distintas hermandades encontraron un hueco donde podían participar en la estación aunque su edad no les permitiese vestir la túnica (sobre todo en hermandades donde no se podía salir hasta una edad determinada); poco a poco nos fuimos incorporando otros que, aunque ya habíamos salido de nazareno las hermandades nos ofrecieron la posibilidad de salir en este puesto y de esta forma ser los propios hermanos quienes integraran en su totalidad el cortejo procesional. A esto hay que añadir el testimonio de salir a cara descubierta, aunque se procurase pasar lo más desapercibido posible, no siendo esto difícil pues ante la proximidad del paso, el Cristo y la Virgen son los verdaderos protagonistas y las miradas y la atención del público son para Ellos.

También las bandas. Se fueron creando en el seno de las hermandades que, además de acompañar a sus imágenes en la estación penitencial son auténticos centros de atención a los jóvenes ofreciéndoles espacios donde estar, desarrollando su afición a la música, ofreciendo ayudas en los estudios en muchos casos, y por supuesto integrándolos en la hermandad. Era otra forma de hacer la estación de penitencia. Recuerdo a Paco Arroyo con la banda de la Sagrada Lanzada solicitando el permiso de los Sres. Canónigos para pasar por la catedral en silencio tras los pasos, aunque no fuese su Hdad, pues ellos se sumaban a la penitencia cada día, vivida desde el tambor, la corneta, el xilófono y las melódicas. (sumen aquí todos y cada uno de los instrumentos que integran las bandas hoy día)

Hay hermandades que también tienen a los aguaores hermanos, capataces, contraguías, encendedores,… cualquier sitio es bueno para que sea un hermano quien desempeñe la misión que le sea propia en cada caso como un servicio más a la hermandad. Y no nos olvidemos de los que de paisano van apoyando la labor de los “paveros” sobre todo en hermandades con muchos monaguillos, labor imprescindible hoy día por la gran afluencia de público que contempla nuestra procesiones que dificulta la tarea de tener a todos los niños controlados, y que realizan su penitencia de esta forma.

¿Y los diputados, celadores o canastillas? ¿Hacen estación de penitencia porque van de nazareno, o no la hacen porque van trabajando al servicio de sus hermanos integrantes del tramo del cual sean responsables y no tengan tiempo para rezar el rosario y meditar sobre la pasión del Señor? No me cabe la menor duda que el ir al servicio de sus hermanos es motivo más que suficiente para una plena estación de penitencia.

Por tanto un hermano que su servicio a la hermandad sea hacerla visible a través de las redes sociales en el día de su salida, que ya hemos dicho que es nuestro hecho diferencial, y que su mayor valor es precisamente que nos vean por la calle, ¿no está haciendo también su estación de penitencia?

Evidentemente cada uno tiene su propia opinión al respecto, y además también es fundamental la propia intencionalidad de cada uno al salir en su cofradía, pues habrá quien, aunque de nazareno y con cirio o cruz, no lleve en su interior un verdadero sentido de participar de la estación penitencial. Por tanto y como en el fondo es algo tan personal, a mi entender todo hermano que salga en su hermandad, sea en el sitio que sea, forma parte y hace la estación de penitencia y lo único que puedo preguntarles, como se hacía años atrás, es: y tú ¿en cuál te vistes?

 

jueves, 28 de diciembre de 2017

El rostro de la ilusión

Publicado en la web ElCostal.org



En una de sus acepciones la ilusión es un sentimiento de alegría y satisfacción que produce conseguir algo que se desea intensamente. La ilusión es también esa esperanza de poder realizar aquello que deseamos, porque esa misma esperanza es el estado de ánimo en el cual se cree que aquello que uno desea o pretende es posible. Ya sea a partir de un sustento lógico o en base a la fe, quien tiene esperanza considera que puede conseguir algo o alcanzar un determinado logro.

Ilusión, Esperanza,… que dos palabras tan bonitas y tan íntimamente ligadas. Cuantos sentimientos comunes se engloban en ambas. ¿Cómo pueden existir una sin la otra? Si hubiéramos de humanizar esos sentimientos que nos producen: Ilusión, Esperanza,.. ¿qué rostro tendrían? En nuestra geografía preguntar que rostro tiene la Esperanza evoca sin pensar a las imágenes de nuestra devoción, pero ¿qué rostro tendría la ilusión? Para quien humildemente escribe estas líneas la ilusión solo tiene un rostro que es la sonrisa.

Si nos fijamos en las Vírgenes cuyo recuerdo nos evoca su nombre Esperanza, aunque sean dolorosas en su rostro tienen una sonrisa que solo nos enseñan cuando las miramos con los ojos del corazón. Porque aunque representen el momento de dolor por la pasión de su Hijo en su nombre llevan la alegría de estar en la espera de la venida al mundo del Niño Jesús en Navidad y están en la auténtica convicción de que tras los tormentos sufridos Jesús resucitará regalándonos la alegría más grande que pueda existir. La sonrisa de la Esperanza nos dice que nada hay más cierto que saber que Dios está siempre cuidando de nosotros y que podemos confiar siempre en El. Es esa sonrisa que aparece en las caras de quienes vamos a visitarlas aunque alguna lágrima pueda llegar a nuestra mirada por la emoción que supone sentirlas cerca de nosotros. Sonrisa que nos muestra la Divina Enfermera con su Hijo en los brazos, y por eso es tan especial la sonrisa de la Macarena pues en su pecho siente a su hijo dormido en los brazos de la Virgen del Rosario.

Y como los Niños Jesús también sonríen, ¿nos hemos parado a mirar de verdad la sonrisa de los niños? Ya está  dibujada en su rostro desde el momento mismo de su nacimiento cuando sienten por primera vez el calor y la protección del pecho de sus madres. La que se les dibuja cuando por primera vez van descubriendo el mundo en que vivimos. Si la ilusión tiene un rostro que es la sonrisa, esa sonrisa necesariamente es la sonrisa de los niños. La ilusión es ver sus caras cuando por primera vez van a un besamanos o besapiés y se acercan a venerar al Señor y a su Madre con ese beso que representa el amor más puro que se le puede tener a Dios y a la Virgen. La ilusión es ver sus caras al descubrir la rampa del Salvador que lo mismo es escenario de juegos infantiles que tribuna de excepción para contemplar la salida de la “Borriquita”, que es ilusión no solo de los niños sino también de los mayores que sentimos en nuestro corazón esa emoción de nuestros niños al ver a Jesús rodeado de hosannas, palmas  y aleluyas en uno de los momentos más grandes de nuestra semana santa. Ilusión es el reflejo de sus caras al ver crecer en su manos la bola de cera que se alimenta de la luz que portan los nazarenos para alumbrar el camino de Jesús y María, cera que para que no se pierda derramada en el suelo de la ciudad ellos la custodian año tras año en sus bolas multicolor. La ilusión es sus rostros sonrientes al vestir por primera vez de monaguillo, paje o nazareno; es besar el libro de reglas la primera vez que junto a los mayores realiza la protestación de fe en la Fiesta Principal de Instituto de su hermandad; entrar a formar parte del grupo joven y empezar a trabajar de verdad por su hermandad; es salir por primera vez de acólito, primero en los cultos y luego en semana santa caminando muy cerca de sus amados titulares; cumplir 18 años y sentirles bajo las trabajaderas; Ilusión es tocar la primera marcha tras la salida del paso sabiendo que queda todo el recorrido para seguir rezando con la música que nace en los labios de los músicos cofrades…

Y por supuesto y en las fechas en que estamos la ilusión es la sonrisa en sus caras al ver los alumbrados navideños; adornar el árbol y las casas y por supuesto montar el “nacimiento” (ninguna casa cristiana sin nacimiento), cantar villancicos en familia, con los amigos y en el colegio; ilusión es las sonrisas de reunirnos las familias en la cena de nochebuena, las risas y la fiesta de nochevieja atragantándonos con las uvas; es la emoción de ver al Heraldo Real y la Cabalgata con SS MM de Oriente y, porque todos somos muy buenos, descubrir las sorpresas de los regalos en la mañana del seis de enero mientras Jesús revela a todos su Gran Poder.

Y el rostro de todo esto: la sonrisa. Porque si algo pone cara a la ilusión es la sonrisa y nada vale más que la sonrisa de un niño… El resumen de todo esto es el lema que ha elegido el Gran Visir de la Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla de 2018: “Con una sonrisa… cambias el mundo”.