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domingo, 17 de noviembre de 2019

El Tiempo Subjetivo


El tiempo… cuanto nos da que hablar y cuantos aspectos diferentes se encierran en el. Que distinta significación adquiere según el prisma desde el que lo consideremos y cuan distintas se ven las cofradías dependiendo de cómo lo enfoquemos. Lo hemos visto relacionado con el espacio, hemos hablado de su relatividad, puede detenerse como nos demostraba la Virgen de la Victoria en su Rosario de ida a la Catedral en vísperas de su Coronación, incluso lo podemos adelantar en base a la prisa que tengamos por vivir los acontecimientos deseados que están por llegar. Otra cuestión, otra cualidad, otro punto de vista para ver el tiempo es su subjetividad. Como decía Campoamor “nada es verdad ni mentira, todo es según el cristal con que se mira...” y el tiempo no va a ser una excepción. Cada observador tiene una distinta percepción del mismo que dependerá de la personalidad y mentalidad propia de cada uno.

Un aspecto en el que se pone de manifiesto esta distinta percepción del paso del tiempo es la pertenencia a la hermandad. Hay personas para las que llevar tres años como hermano puede ser un mundo, teniendo la convicción de que es antiguo en la corporación. Otros por el contrario aun llevando treinta o más años en la nómina no se consideran con derecho de antigüedad mientras vivan los hermanos mas veteranos que nos aportan sus conocimientos, sabiduría, experiencia y vivencias de hermandad, en definitiva quienes nos enseñan lo que significa ser hermano de la corporación y a interiorizar sus valores, idiosincrasia y filosofía. Aunque todas las hermandades se rijan por los mandamientos de Dios y de la Iglesia, cada una tiene su propia forma de vivir el Evangelio, de imitar a Jesús Nazareno apoyados en los diferentes misterios de su Pasión Salvadora.

De igual manera, ahora que se ha reabierto al culto la iglesia de Santa Catalina, los casi tres lustros que ha permanecido cerrada los percibimos de distinta forma cada generación. Algunos, como mis hijas, no conocen la iglesia salvo cerrada; para otros, con mas canas, es parte de nuestras vidas y recordamos también como algunas cofradías encontraron refugio entre sus muros cuando sus templos hubieron de rehabilitarse, como la hermandad de la Redención o Los Gitanos (impresionante el besamanos del Señor de la Salud en la Capilla Sacramental de Santa Catalina). Parece que fue ayer cuando sucedía esto y a los hermanos de la Exaltación, el Carmen y Santa Lucía seguro les ha parecido una eternidad…


Otra diferente percepción del tiempo la tenemos cuando estamos esperando en un determinado lugar a que pase una cofradía y luego la vemos procesionar como me ocurre cada Domingo de Ramos en Conde Torrejón esperando la Amargura. Media hora esperando a que llegue no tiene fin, pero cuando asoma la Cruz de Guía por calle Feria con esa personalísima y eterna forma de portarla, manos cruzadas en el stipes, el tiempo vuela como un relámpago y en un pis pas estamos contemplando la trasera del palio en su camino a las Siete Puertas…

Lo que sí es objetivo es que cuanto mas jóvenes somos, mas lenta es la forma que percibimos el paso del tiempo, mientras que la edad parece que hace galopar al reloj. Es mucho más corto el tiempo una vez transcurridos los diferentes eventos, que en la espera de lo que está por suceder, por eso es importante que vivamos con intensidad cada momento sobre todo aquellos que suponen una preparación, como el adviento para la navidad o la cuaresma para la semana santa. Porque unas vísperas vividas con intensidad en la hermandad supondrán una semana santa plena que rubricaremos cada año en ese abrazo con nuestros hermanos vestidos de nazareno deseándonos “buena estación”.

domingo, 15 de septiembre de 2019

El Tiempo Relativo




Continuando con el estudio científico de nuestras cofradías y siguiendo con el tiempo como protagonista, vamos a fijarnos en esta ocasión en la distinta percepción que pueden tener del tiempo dos personas distintas dependiendo de la velocidad con la que se mueva cada una con respecto al sistema de referencia que tomemos como base. Es lo que enunció Einstein en su teoría de la relatividad espacial. No vamos a hacer viajes espaciales ni mucho menos, lo que sí vamos a observar, aprovechando este planteamiento, es cómo podemos tener una distinta medición del tiempo cofrade según el sistema de referencia que usemos, es decir teniendo el punto de vista de dos personas distintas situadas en diferentes puntos del mismo entorno.

Si en un post anterior hablábamos de la variación del tiempo de paso de una cofradía a través de la evolución en la longitud de sus cortejos, hoy quisiera reflexionar en lo que es el tiempo de paso por el inicio de la carrera oficial. Evidentemente es sabido que a mayor longitud de un cortejo se requiere mayor tiempo de paso, pero también es de sobra conocido que no tienen el mismo ritmo, o cadencia de paso, el cortejo de nazarenos y los pasos. Como tampoco es el mismo tiempo el de las cofradías de negro que el de las que llevan música, lo que hace este estudio bastante singular.

Varios años se han efectuado (y se siguen haciendo) controles del tiempo de paso de cada hermandad, contando incluso los nazarenos e integrantes del cortejo, acólitos, bandas, personal auxiliar… Se han realizado también mediciones del tiempo que tarda cada paso desde el palquillo de toma de horas en la Campana hasta la entrada en calle Sierpes. Pero, particularmente, creo que estos estudios se nos quedan cortos, pues solo tomamos un sistema de referencia concreto que es el paso estrictamente por la Campana. En mi entender para tener una visión más completa de la situación habría que realizar otros estudios teniendo en cuenta distintos sistemas de referencia.

En primer lugar, es muy interesante conocer como es el comportamiento en las chicotás inmediatamente anteriores al palquillo, desde la Plaza del Duque incluyendo la vuelta antes del palquillo los que vienen de Trajano y Javier Lasso. También interesante de conocer el discurrir de las que vienen por Velázquez, incluyendo una vuelta, muchas veces nombrada, como es la de Rioja a Velázquez. Hoy en dia y gracias a las retransmisiones de televisión podemos comprobar como hay de todo, hermandades que discurren con mucha celeridad aunque lleven música y otras que son mas pausadas.

No menos interesante de conocer es la forma de discurrir por calle Sierpes cuando, tras la apoteosis del paso por Campana, las hermandades suelen “volar bajo” para llegar en hora a la Plaza, siguiente control horario. Curiosamente en Sierpes no hay cámaras más allá de la situada a la entrada de la calle que puedan darnos imágenes que ilustren este discurrir, pero no nos resulta desconocido por la percepcion que de él tenemos de cuando pasamos por esta calle en la estación de penitencia de nuestra hermandad. Y al igual que en dos calles contiguas observamos diferentes formas de andar de la cofradía, si "alejamos el zoom" en nuestra mente y contemplamos el recorrido de la procesión en su integridad, podemos comprobar como segun las calles y los momentos existe todo un abanico de posibilidades en la forma de transitar de la hermandad.

No pretendo estar en posesión de una verdad absoluta (válgame Dios), ni tampoco decir que lo que se ha hecho hasta ahora no es válido. El fondo de esta pequeña reflexión es que por centrado que podamos tener una cuestión hemos de aplicar una visión más amplia, pues siempre puede existir algún factor externo que nos determine un determinado comportamiento. Quizás nada es del todo empírico…, relativicemos…

lunes, 26 de agosto de 2019

El tiempo desde el tiempo


Hace algún tiempo me embarqué en esta aventura de pensar en voz alta, al tiempo que me obligué al ejercicio de escribir dichas reflexiones, siempre personales,  sin otro propósito que compartirlas contigo, querido lector que visitas este rinconcito de internet. Muchos son los temas que hemos podido compartir en este tiempo y otros muchos están en la recamara esperando el momento de ver la luz, cuando las circunstancias y el momento permitan tener unos minutos para plasmarlas en el documento en blanco. De estas breves opiniones han surgido algunas sobre el tiempo y la percepción que del mismo tenemos, orientado siempre desde el punto de vista cofrade que es el nexo principal que vertebra este espacio que compartimos. Hace poco hablábamos del tiempo en relación con el espacio, como pude compartir a través de la web amiga ElCostal.org, y en esta ocasión quisiera ver el tiempo en relación con el propio tiempo.


La ley de la vida nos priva, en su devenir, de la presencia de nuestros mayores, algo que, cuando somos jóvenes, en la hdad lo vemos desde la tristeza de la pérdida pero con la lejanía de la diferencia de edad que nos separa, lo que convierte el tema de la muerte en algo aparentemente lejano en el tiempo. Hay veces que la tragedia nos sacude y la pérdida que sufrimos, sea por accidente o enfermedad, es de alguno de los nuestros, en referencia a cuando se nos va alguien de la juventud, de nuestra edad, en este caso ya no hay lejanía que valga y vivimos esta experiencia en toda su crudeza. La muerte de un ser querido, que ha compartido con nosotros la vivencias en la hermandad, que nos ha enseñado desde su experiencia en sus muchos (o pocos) años vividos en la misma, siempre conlleva un momento de pararse a pensar y sobre todo de recordarles y tener presente lo que de ellos hemos podido aprender, lo cual es también una forma de mantenerles vivos entre nosotros desde su memoria.

Esta interiorización se vuelve cada vez mas profunda, en la medida que vamos cumpliendo años y se va reduciendo la diferencia con quienes van acudiendo a presencia del Padre. Por un lado nos hace tomar conciencia real de que el tiempo pasa para todos, y de otra parte nos pone de manifiesto que solo somos presencias temporales y que nuestro cometido real no es otro que aportar nuestro grano de arena que permita engrandecer nuestra familia, nuestra hermandad y por ende a la fiesta en sí, procurando hacer feliz a quienes están a nuestro alrededor, como han hecho quienes ya están en el atrio celeste y por esto les recordamos con todo el cariño. Cuando miramos al tiempo desde el propio tiempo comprobamos como aquellos jóvenes de ayer que guardaban silencio en las reuniones de hermandad escuchando y aprendiendo de sus mayores, somos hoy los que hablamos y narramos nuestras experiencias, vivencias y lo aprendido en estas reuniones compartidas años atrás, y gracias a dios tenemos una juventud que escucha y sigue aprendiendo en la forma mas tradicional de todas, la oral.

Cuando recibimos la triste noticia del fallecimiento de uno de los nazarenos que nos precede es inevitable un doble sentimiento: por una parte ese vacío que deja el padre, el maestro, el amigo, el consejero en quien nos apoyamos a la hora de tomar una decisión, el que está detrás nuestra para reconducirnos en nuestros errores confiriéndonos esa seguridad que, cuando la perdemos, decimos que nos sentimos huérfanos. Por otra parte sentimos la responsabilidad de tener cada vez más sobre nuestros hombros las tareas de gobierno de la hermandad (o de nuestra vida) con la obligación de formar a las nuevas generaciones para que, en su momento, sean ellos quienes se encarguen de las mismas, como antes hicieron con nosotros nuestros antecesores. Perder al nazareno que nos precede es tener presente cuanto aprendimos de ellos y estar prestos a hacer bien las cosas para que, quienes vienen detrás de nosotros, tengan la confianza de estar haciendo lo correcto.

Esto es lo que sentimos al mirar el tiempo desde el propio tiempo.

En recuerdo a Concha, Fernando, Eduardo, Antonio y a todos los nazarenos que nos han precedido.

jueves, 8 de agosto de 2019

Cambios


Un nuevo verano, y van varios, vuelve a saltar la noticia que la semana santa necesita una reorganización. Esto ni es nuevo ni a nadie coge de sorpresa, de hecho muchos de nosotros esperábamos que volviese a saltar la liebre en este periodo vacacional, como efectivamente ha sucedido, en este caso en la entrevista al Sr. Teniente de Alcalde de Fiestas Mayores.

La semana santa tal y como la conocemos es el resultado de muchas y diversas adaptaciones que han tenido lugar a lo largo de los años: desde 1340 año de la fundación de la Hdad del Silencio o 1356 en que realiza la primera estación de penitencia, muchas son las hermandades que se han creado, han desaparecido, se han fusionado, han ido modificando la forma de realizar la penitencia pública a tenor de los cambios religiosos, políticos, sociales sucedidos a lo largo de los años que han ido conformando el modelo actual que, por supuesto, no tiene por qué ser definitivo.

En la actualidad, al igual que en otros momentos anteriores, las razones que motivan los cambios que habrán de venir son fundamentalmente de espacio y tiempo, como ya apuntaba en una reflexión para la web amiga ElCostal.org. El espacio que ocupan los cortejos en la actualidad y el tiempo que necesitan su discurrir son muy diferentes a los de la semana santa de nuestra infancia y juventud, consecuencia directa del crecimiento en las respectivas nóminas de las cofradías y el incremento del número de hermandades que realizan estación de penitencia. No es mi intención ni pretendo hacer ningún tipo de plan salvador maravilloso que venga a poner una solución mágica, pero si quisiera pensar en voz alta.

Las dimensiones de los cortejos tienen más importancia de lo que nos puede parecer. Viéndolos de forma aislada quedaría en una mera anécdota, pero al considerar todas las cofradías de la jornada pueden dar lugar a numerosos conflictos como nos viene ocurriendo históricamente en la madrugada con la famosa “pescailla” o el juego de la serpiente de los móviles de hace algunos años. Esto nos lleva a pensar que el cumplimiento de muchas reglas de las cofradías de ir por el camino mas corto puede resultar paradójico por cuanto que los mismos pueden llevar a cruces imposibles sobrevenidos por las dimensiones de los cortejos antes comentados. Si miramos la historia de la geografía urbana de la semana santa podemos comprobar como se han ido adaptando los recorridos y como actualmente se siguen haciendo, y habrá de hacerse en un futuro a corto medio y seguramente largo plazo.
 
Lo que si tengo claro es que no se trata de una mera cuestión puntual de las cofradías afectadas, sino que “todos” hemos de poner de nuestra parte para que el resultado final sea satisfactorio para el conjunto. Se trata del “bien común” por encima del “bien particular”, algo que en muchos ámbitos no parece tener importancia.

Seguramente la mayoría que podáis leer estas breves líneas no estéis de acuerdo conmigo, como ya dije no se trata de ninguna varita mágica, sino de un pensamiento en voz alta que solo espero nos sirva de reflexión, dejemos de marear la perdiz, y nos mueva a poner nuestro granito de arena que pueda dar respuesta a la situación actual, porque si no lo hacemos quienes estamos implicados y nos gusta y nos mueve el corazón, otros vendrán que nos impondrán los cambios, y no olvidemos lo que decía el recordado Chaves Nogales que “los dos enemigos natos de la Semana Santa sevillana son el cardenal y el gobernador“, y sin las hermandades no habría Semana Santa, que ni es obra de curas ni de gobernantes, sino de los cofrades: del pueblo que las creó, que las mantiene a lo largo de los siglos y que si no le ponemos remedio podría ser también quien le ponga punto y final.