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sábado, 3 de abril de 2021

#SoydelaVeraCruz

 Publicado en ElForoCofrade.es

Ser de la Vera Cruz no es solo ser hermano  de una corporación, es formar parte de una gran familia, pues así nos sentimos los hermanos de la Vera Cruz. 



Vivimos un tiempo complicado, hosco, difícil, descorazonador. Cuesta trabajo ver la luz en el final de este sombrío túnel que ha tocado vivir a nuestra generación, al igual que nuestros antepasados sufrieron guerras, gripes, peste… Dos años con la vida secuestrada en busca de esa minimización de daños que nos permitan pasar esta página de la mejor forma posible. Dos años en los que la vivencia de nuestra semana santa a la usanza tradicional, con cofradías en la calle, se ha visto abocada al recuerdo de la arcadia interior de cada uno. Porque si la contemplación de una cofradía en la calle, o la vivencia de la salida en unión a nuestros hermanos nazarenos, hace posible esa unión interior con nuestros seres queridos que ya gozan de la presencia del Padre, que fueron quienes nos enseñaron a amar a Cristo, a la Iglesia y a las hermandades, a vivir en hermandad y a trasmitir estos sentimientos a las nuevas generaciones de jóvenes, estos años esa cercanía quasi espiritual con nuestro padres hemos de vivirla desde la memoria, en esos recuerdos que guardamos en ese rincón secreto del corazón que solo el sentimiento conoce. Quizás sea esto parte de lo que llaman la semana santa íntima…  ¿Y de qué forma creamos dichos recuerdos, los evocamos,  los conservamos, incluso los transmitimos? Mediante la vida en las hermandades y voy a contarles sobre mi hermandad: ¿Qué es ser de la Vera Cruz?

 

Manuel Sánchez del Arco en su “Cruz de Guía” nos dice que primero fue la retórica a la que muy pronto se le impuso la plástica. Los “místicos” no llegaban al pueblo; bien es cierto que no siempre fueron bien estudiados, ni sus obras gozaron de una gran difusión en su momento, teniendo en cuenta que entre místicos y ascéticos son numerosísimas las obras escritas, y que como dijo Menéndez y Pelayo “No hay sistema de Teología que pueda encerrar todos los modos por donde lo divino se manifiesta al alma”. Lo mejor de todo es lo que queda fuera de esta enorme biblioteca, que es lo que las hermandades recogen y nos transmiten: que “Cristo ha muerto explicando una lección de amor universal”.

 

Pasado el tiempo, cuando apenas queda memoria de los escritos, ahí están las hermandades impresionando con la misma fuerza que en los siglos XVI y XVII con sus imágenes procesionales. No es que la imagen tenga más importancia que los escritos, si no que en tiempos donde la cultura no era patrimonio de todos, allí es donde las imágenes llevan y transmiten su mensaje. Fiel al espíritu de Trento la hermandad tiene en la imagen la forma de hablar al pueblo. La plástica ha dado en Sevilla su mejor y más amplia lección sirviendo a la religión en el punto más alto de meditación  que podía ofrecer: La Pasión.

 

La contemplación de Cristo Crucificado sirve para captar más fácilmente el significado del dolor inmenso e injusto sufrido para la salvación del hombre. La devoción al Santo Crucifijo adquiere una singular relevancia en las iglesias dedicadas al misterio de la Cruz y muy especialmente en los conventos. Al paso por las altísimas bóvedas catedralicias y en la estación ante el monumento las cofradías adquieren una severidad claustral. En los lugares donde se veneran reliquias del Lignum Crucis aún se magnifica esa devoción a Cristo en la Cruz. Precisamente la Orden Seráfica, por ser los guardianes y custodios de Tierra Santa, fueron los principales difusores de las reliquias del Santo Madero y por consiguiente del culto a la Verdadera Cruz.

 

En ese marco de mística popular, en ese ambiente conventual de Casa Grande de San Francisco, es donde se nos regaló a Sevilla el Santísimo Cristo de la Veracruz: grave, severa, profundamente doliente, la imagen del crucificado trasciende su propio sufrimiento para, en esa ascética del claustro monacal de los seráficos hermanos, hoy revivida en la capilla del Dulce Nombre de Jesús, abrirnos sus brazos y hacernos partícipes de la gran lección de amor del Calvario. Es ese abrazo el que nos hace partícipes de su Cruz; en ese abrazo es donde unimos nuestra cruz particular con su Cruz Salvadora; es ese abrazo de Jesús en la Cruz el que nos hace hermanos en la Vera Cruz y nos invita cada día a compartirla con El (En tu Cruz, contigo quiero estar…)

Porque al final nuestra elección es aceptar esa cruz que cada día se nos ofrece y se nos regala en ese abrazo de brazos abiertos de quien lleva más de quinientos años diciéndonos: “Toma tu cruz y sígueme”.

Pero ser de la Vera Cruz no es solo ser hermano  de una corporación, es formar parte de una gran familia, pues así nos sentimos los hermanos de la Vera Cruz. Ir a la capilla o a la casa de hermandad no es encontrarte con personas que sienten devoción por la misma imagen de crucificado que tú, es saber que te vas a encontrar con tu familia, con seres queridos quienes nos preguntamos cómo nos va la vida, por nuestros padres e hijos, nos alegramos y felicitamos por nuestros éxitos profesionales o por los de nuestros hijos , lloramos juntos nuestros males y pérdidas, y los que disfrutamos en armonía la cotidianidad de una convivencia en nuestra casa de hermandad al termino del culto que corresponda. Ser de la Vera Cruz es trabajar por y para los demás desde una diputación de caridad que se reinventa cada año, como se hace con las carretillas, para intentar atender a tantos que lo necesitan, o cómo también se hizo desde el centro de educación permanente de adultos que tuvo la hermandad y que a tantos ayudó a conseguir sus estudios básicos, o procurando una buena formación litúrgica de nuestros hermanos, especialmente los jóvenes que son los acólitos en los cultos de la hermandad.  Y lo más importante esta familia no solo se corresponde a nuestra hermandad, sino que gracias a la Confraternidad de la Vera Cruz todas las hermandades que seguimos a Cristo Crucificado como lo visualizamos cada lunes santo tras el Santo Cristo de la hermandad de Sevilla, lo materializamos en los actos y cultos que hacemos en conjunto, fundamentalmente  la anual peregrinación de cada mes de septiembre, y lo demostramos cuando un hermano de la Vera Cruz visita otras localidades y encuentra abiertas las puertas de la Capilla, la casa y los brazos de sus hermanos para sentirnos uno más de la casa, como he vivido en primera persona en mis últimos viajes a Caravaca de la Cruz o Cádiz por citar los ejemplos más recientes, y aprovechar esta oportunidad de volver a mostrar mi agradecimiento por las atenciones recibidas y de hacernos sentir en casa.

 

Ser de la Vera Cruz es algo que va más allá que el ser hermano de una Hermandad. Ser de la Vera Cruz es un sentimiento: es una opción de vida, como dice mi hermano y amigo Francisco Berjano seguramente la mejor elección que podamos hacer.  Pero realmente la Veracruz no viene impuesta, quizás no siquiera se elige; suele llegar como algo puramente casual. El ser de la Vera Cruz es algo que te atrapa y te envuelve, y una vez ese sentimiento ha penetrado en ti, ya no te abandona nunca. Porque al final nuestra elección es aceptar esa cruz que cada día se nos ofrece y se nos regala en ese abrazo de brazos abiertos de quien lleva más de quinientos años diciéndonos: “Toma tu cruz y sígueme”.

Lo mostrado, lo vivido, lo sentido, las deshoras…

 Publicado en inriinformacion.com

“Este año no tenemos pasos, seguiremos sin vestir la túnica y añoraremos ese abrazo cuando de nazarenos entramos en nuestras capillas para la estación penitencial”.



Que la semana santa tiene su origen y fundamento en la tradición católica es algo conocido por todos, como también lo es que el pueblo la ha hecho suya hasta el punto que ha vertebrado la vida de la ciudad en torno a sus hermandades y cofradías, siendo la mayoría de los sevillanos hermanos de alguna corporación, o cuanto menos devoto de algunas de sus imágenes. La pertenencia a una hermandad viene determinada en muchos casos como una tradición familiar, así la propia vida e historia de las familias quedan ligadas a la hermandad, constituyendo las vivencias en la cofradía un acto de memoria y recuerdo hacia nuestros antecesores. Pero no solo la familiar es vía de acceso a una hermandad, sino nuestra vinculación a ellas por cercanía con amigos o por la propia devoción que tengamos hacia sus titulares que, siendo como son asociaciones donde se tributa culto a Dios posiblemente sea de los motivos más de peso para pertenecer a ellas.

 

La semana santa es rodo un espectáculo en sí misma. Hecha por el pueblo y para el pueblo interpreta en clave de sentimiento todo aquello que celebramos desde la óptica religiosa y lo convierte en algo único que engloba en su todo las más variopintas artes visuales, sonoras, olfativas y hasta gustativas que habremos de interpretar desde la doble perspectiva de una gastronomía propia y una exquisitez en los modos y las formas de hacer. Todo ello constituye lo mostrado, lo que el propio y el visitante encuentra cuando interviene en esta explosión de júbilo popular, porque la semana santa si bien hemos apuntado que es un espectáculo pro todo cuanto engloba, no se trata de ninguna representación donde unos interpretan y otros son espectadores del evento, aquí todos somos actores en primera persona y entre todos construimos esta manifestación de la fe, del sentir, del querer, de la propia vida del pueblo. En esta manifestación del alma de la ciudad, cada hermandad tiene su particular “puesta en escena” fruto, imagen y espejo de su historia, personalidad y reflejo de la vida interior de la misma con sus hermanos, y es aquí donde cada uno puede forjarse su idea de cómo es cada corporación.

 

Tras este primer conocimiento, bien por la pertenencia a la hermandad particular, bien a través de acercamientos por amistades o conocidos, o bien por casualidades de la propia vida en mi caso también cantando en los cultos de muchas de ellas, podemos acceder a la vida interior de la corporación conocer su forma de actuar puertas adentro, su forma de celebrar los cultos (que curioso que siendo la celebración de la eucaristía un rito común a todos los católicos en cada hermandad sabe darle ese toque personal que las diferencia unas de otras), conocer sus gentes, sus modos, su acogida… y es entonces cuando a través de los vivido cambia nuestra percepción de dicha hermandad pasa a formar parte de la nómina de nuestro corazón. Porque, independientemente de la devoción que puedan inspirarnos cada una de las imágenes sagradas, nuestro sentimiento hacia dicha hermandad queda condicionado por la experiencia real vivida en su seno.

 

Y es entonces, a partir de esta experiencia vivida, recibimos de forma diferente a la hermandad cuando acudimos a su encuentro en su estación de penitencia. Porque no es solo la imagen singular que proyecta la cofradía en su discurrir sino lo sentido por cada uno al evocar lo que hemos vivido en su interior con sus hermanos. Si una calle en semana santa trae a cada uno la memoria concreta de una hermandad determinada según las emociones vividas al paso de sus sagrados titulares, como es en mi caso particular el Cachorro por O’donnell, cuando una hermandad pertenece a la nómina del corazón solo el discurrir por las calles aledañas de su barrio ya nos manifiesta ese pellizco en el alma que nos une a dicha hermandad, aunque estemos en el mes de agosto, como es mi caso particular en mi barrio de San Pablo o simplemente en las cercanías del Tiro de Línea por citar algún ejemplo.

 

Este año no tenemos pasos, seguiremos sin vestir la túnica y añoraremos ese abrazo cuando de nazarenos entramos en nuestras capillas para la estación penitencial. Tenemos altares extraordinarios (en su doble acepción), exposiciones y muestras que intentan llenar ese vacío de la ausencia de cortejos en la calle. Al igual que esos anuncios que vemos en las parroquias antiguas “por aquí se administran los santos sacramentos a deshoras”, siento esta semana santa como una semana santa de deshoras… al igual que se colocan azulejos de los titulares en las fachadas de los templos para facilitar la oración cuando están cerrados… al igual que cuando acudimos a esa intima visita al Señor cuando la iglesia está recién abierta y estamos solos en su interior en intima comunicación con Él… como lo sentimos en la cercanía de las estampas que guardamos en nuestras carteras, mesitas de noche, o ese lugar privilegiado que le reservamos en nuestras casas… como le siente un nazareno de ruan en la soledad del interior de la túnica aunque vaya en el cortejo con sus hermanos pero sin volver la cara para no alterar la compostura y que nos priva de la contemplación de su imagen pero que marca ese recogimiento interior que solo cada uno puede saber cómo es… incluso en esa otra deshora del parón de una cofradía de capa en la que se experimenta la alegría de compartir el amor por tu Cristo o por tu Virgen repartiendo a los niños medallitas y caramelos que les haga más llevadera la espera… deshoras fueron los viacrucis en streaming vividos desde el confinamiento pandémico… y por supuesto nuestras deshoras este año la conformarán las medidas de seguridad y aforos permitidos en nuestro acceso a los templos…

 

Vivamos, participemos, celebremos, compartamos con nuestros hermanos lo que perdimos el año pasado. No tendremos procesiones pero tenemos a Cristo y a la Virgen que nos esperan con o sin altares extraordinarios, tenemos a nuestros hermanos, con los que podemos asistir este año a nuestros viacrucis del día de la salida, y sobre todo tenemos nuestro sentimiento interior, ese que nos une a la hermandad, seamos o no hermanos, porque pertenece a nuestra nómina del corazón.

 

 

martes, 8 de diciembre de 2020

Días de Jacinto y Celeste

 

Celebramos la Purísima, fiesta que nace del corazón mismo de la ciudad como muestra de su amor desmedido a la Madre del Señor. Dialécticas, riñas, pugnas, coplillas y mucho culto, con visitas al rey y al papa, consiguieron con el tiemp
o la proclamación del dogma Inmaculista. Parafraseando el título de una conocida película ”días de vino y rosas” cuyo argumento ni tiene que ver con lo hablamos ni nos interesa en este momento, quisiera dedicar unas breves líneas a esta gran Fiesta de la Iglesia y cita obligada en el calendario de la urbe fijándome para ello en tres hermandades de especial cercanía para quien escribe que, atendiendo a los colores tradicionales de vestir a las Inmaculadas conforman nuestros “Días de Jacinto y Celeste”

 

En el principio de la disputa las teorías maculista, “la Virgen nació como vos y como yo aunque luego fuese limpiada de pecado”, y la inmaculista “fue preservada de la mancha original desde el primer instante de su purísimo ser” esta última defendida en primera instancia por la Orden de San Francisco que en la ciudad tuvo el apoyo y sustento de la hermandad de la Santísima Vera Cruz nacida en el mismo seno de la Orden en la Casa Grande de San Francisco. Grandes y señalados eran las celebraciones a la Inmaculada en la Casa Grande, que según narran los libros de la época las principales eran las organizadas por la hermandad en las que participaba toda la Orden. De las varias imágenes de la Virgen que llegó a poseer esta hermandad solo perdura en nuestros días la que responde a la antigua advocación de “La Virgen de Tristeza”, que aunque en nuestros días y en su fiesta grande aparezca con sus mejores galas siempre en el negro tradicional de su carácter doloroso, tenemos el testigo y recuerdo de uno de sus libros de reglas (1627)  iluminado por Juan de Herrera y hoy en la Universidad de Sevilla, en que la imagen de la Virgen es la Inmaculada de Jacinto y Celeste.

 

Alto, claro y brillante se expresa la hermandad de la Santa Cruz en Jerusalén que, contando entre sus primitivos hermanos con personas de la más alta influencia en la ciudad, fue el gran eco en la defensa de esta piadosa creencia. Voz de Miguel Cid. Imagen de Pacheco, que aunque en su tratado defendiese que para la Inmaculada se usasen los colores celeste y blanco, gustaba representarla de jacinto y celeste, como también lo hizo su yerno Diego Velázquez: Música original de Bernardo del Toro después popularizada por Correa de Arauxo en las tres Glosas de su Facultad Orgánica, y más cercana a nuestros días reinterpretada por el maestro Eslava y completada por los Alabados de Torres, que son los que conforman la banda sonora actual a nuestros días de jacinto y celeste. Y como no firmado con solemne voto de sangre en defensa de la Concepción Inmaculada de María y rubricado en forma de bandera blanca, espada desnuda y cirio encendido.

 


Y rotundos fueron los hermanos de Los Negritos Fernando de Molina y Pedro Francisco de Moreno, que siendo hombres libres se vendieron como esclavos para con ese dinero sufragar los cultos en honor a La Reina de los Ángeles.  
Foto: A. Rubén González Arellano

No cabe más. Solo el amor que el pueblo le profesa a la Madre del Salvador, de quien antaño se hablaba como la preservada de pecado y de quien hoy decimos que está tan llena de la Gracia de Dios que no había sitio en ella para el pecado y ésto es lo que celebramos en los días jacinto y celeste, en este año tan especial por la pandemia que sufrimos. Por eso, con o sin besamanos, con imágenes en los presbiterios o en los altares pero siempre a la veneración de los fieles, en templos aforados o través de las redes sociales seguimos aclamando:


“Todo el mundo en general,

A voces, Reina, escogida,

Diga que sois Concebida

Sin Pecado Original.”

domingo, 16 de febrero de 2020

Unidos en la Vera Cruz



Un nuevo año, hermano de la Vera Cruz, tengo el privilegio de poder dirigirme a ti a través de este nuevo anuario. Un anuario en el que queremos sintetizar todo lo que el pasado año 2019  ha dado de sí y, a través de sus páginas, poder rememorar lo vivido con nuestros hermanos, dando siempre gracias al Stmo Cristo de la Vera Cruz y su Bendita Madre de las Tristezas por todo lo bueno que tenemos cada día. También les pedimos por este nuevo año que estamos comenzando, para que venga pleno de cosas buenas para todos. Un año que vendrá también marcado por la renovación de la Junta de Oficiales, a cuyos miembros actuales hay que agradecer el tiempo invertido y la labor realizada durante estos tres años, siempre fieles al espíritu de nuestra hermandad, en el servicio a los hermanos.

En estos años que llevamos compartiendo nuestro anuario son muchas las cosas aprendidas y, aún más las personas que he tenido la suerte de conocer, tanto dentro como fuera de nuestra hermandad, entre ellos muchos fotógrafos que han tenido la gentileza de compartir su trabajo con nosotros para que disfrutemos de nuestra cofradía a través de sus imágenes. Imágenes donde, como siempre te digo, están Él y su Madre a los que siempre hemos de tener presente en nuestra mente, alma y corazón. Quiero, desde estas líneas, reconocer y agradecer la total disponibilidad y generosidad de todos aquellos a los que solo mencionarles el nombre de nuestra hermandad, no dudaron un instante en poner su trabajo -escritos y fotografías- a nuestra  disposición para que el anuario sea una realidad. Muy especialmente quiero agradecer a mis hermanos mayores José Cristóbal y José Manuel Berjano la confianza depositada que espero haber sabido corresponder. A todos: muchas gracias.

Ahora es tu momento, mi hermano en la VeraCruz. Toma éste, tu anuario, y sumérgete en su interior. Espero y deseo que disfrutes con el recuerdo de lo acontecido, las anécdotas compartidas, conociendo nuestra historia y hermanos ilustres del pasado y del presente. Pero sobre todo en el convencimiento que, en este mismo momento en que lees estas páginas, otros hermanos también lo hacen y aunque, cada uno desde su casa, convertimos éste en un acto más de hermandad que nos une a todos en la Vera Cruz de Nuestro Señor.

Paz y Bien.

N.H. Francisco Gordillo Martínez, una vida en la Vera Cruz

Entrevista a N.H. Francisco Gordillo publicada en el Anuario 2020 de la Hermandad de la Santísima Vera Cruz de Sevilla



Las hermandades somos asociaciones de la iglesia con unos fines comunes a todas ellas: culto formación y caridad. Cada una tiene, además, unas particularidades y personalidad propias que hacen de ellas algo único. Las hermandades las formamos personas que, si bien en su conjunto actúan según las formas propias de la corporación, cada una, en su individualidad, con su forma de ser, historia, cualidades y características, constituyen un aporte más en la identidad de la cofradía.

Hoy queremos acercarnos a uno de nuestros hermanos, miembro de una familia de honda tradición en la hermandad. Hermano singular, el primero que cumple 75 años de permanencia ininterrumpida a nuestra corporación desde su reorganización, fruto de un gran amor a la cofradía inculcado por su padre, quien le hizo hermano al igual que a sus hermanos. Por residir en Madrid, no puede venir a la capilla como quisiera, lo que hace que no sea un hermano tan conocido como los que estamos asiduamente. Para conversar sobre sus vivencias, recuerdos y anécdotas en estos 75 años teníamos previsto encontrarnos en los pasados cultos a la Stma. Virgen, pero por algunas dificultades recientes de la salud, gracias a Dios ya superadas, no fue posible, lo que sin embargo me ha regalado unos días de largas y profundas conversaciones telefónicas en las que he descubierto una persona excepcional.

Francisco: una vida entera en la hermandad, 75 años, no es cualquier cosa. ¿Qué se siente cuando uno es el protagonista de tal efeméride?

Pues mira la verdad es que lo último que me siento es protagonista de nada. Solo soy un hermano de la Vera Cruz con muchos lunes santos a mis espaldas. En todo caso quien tiene algún mérito en ésto es mi padre, ya que fue quien me hizo hermano y quien avivó en  lafamilia el cariño a la Vera Cruz.

Tu padre, Francisco Gordillo Sánchez, que fue nuestro primer hermano mayor tras la reorganización.

Mi padre fue muy especial, que te voy a decir yo. Efectivamente fue el primer hermano mayor tras la reorganización. Se unió al grupo inicial, que eran todos muy jóvenes y quizás él tenía más experiencia por haber estado en el ejército -entonces era capitán provisional- contaba entonces 23 años. Fue quien tuvo la responsabilidad como hermano mayor de poner la cofradía por primera vez en la calle. Era hermano de San Isidoro, pues nació en 1916 en una casa lindando con la parroquia, donde vivía. Allí jugaba, fue monaguillo en la parroquia y fue su primera hermandad, donde nunca dejo de salir. También fue hermano del Dulce Nombre y del Calvario. Como dije antes, era una persona muy cofrade y respetada en las cofradías. En el calvario era tan conocido que, o bien le dejaban salir en la cruz de guía, con lo que podía ver a la Macarena, o bien iba de “medio volante” yendo a su antojo por la cofradía. Evidentemente eran otros tiempos con mucha menos gente en las hdades. Algo desconocido fue que a un año salió de nazareno todos los días de la semana santa: San Roque, Veracruz, Dulce Nombre, Baratillo, Pasión, Calvario y San Isidoro, no existía el Sábado Santo. Y con la familia fíjate, a sus 15 hijos nos hizo a todos hermanos de la Veracruz, y a pesar de vivir en Madrid, donde marchamos cuando yo tendría unos 3 años, a todos los hijos, y a su nieto mayor, nos inculcó el amor a la Vera Cruz donde no hemos faltado un lunes santo desde que hemos tenido edad para salir. Mi padre, cada vez que nacía un varón (entonces no salían las hermanas), decía: “otro nazareno para la Veracruz”. Siempre le tuvieron en cuenta en la hermandad, a menudo le llamaban por teléfono para consultarle sobre los asuntos de la cofradía, y era quien dirigía los rezos el lunes santo. Cuando falleció, en 1972, mi hermano pequeño tendría unos 9 años y casi ni conocía Sevilla pero, desde el primer momento, pidió salir en la VeraCruz. Tengo muchísimos recuerdos de cuando venía de niño a Sevilla con mi padre en Semana Santa: primero los dos solos, pues mis hermanos eran más pequeños, después ya en familia. También de cuando veníamos a pasar algunos veranos a Puerto Real con la familia, qué tiempos aquellos…
Cuan importante es el legado que puede dejarnos una persona: transmitir tanto cariño a la hermandad a pesar de la distancia, porque sus hijos habéis seguido su camino y también sois transmisores de la Vera Cruz. ¿Cuántos Gordillos salen de nazareno el lunes santo? Además sois varios Francisco Gordillo en la hermandad, ¿cierto?

Ahora mismo somos sobre unos 20 Gordillos el lunes santo, y seremos hermanos unos 42, entre hermanos, hijos y nietos –bisnietos de mi padre-, y es emocionante porque son ellos mismos quienes piden venir a salir de nazareno.

(Me enseña una foto de todos los Gordillos que han participado este pasado lunes santo y ver sus caras de satisfacción: de los mayores, por haber cumplido otro año la tradición, y los más jóvenes, por haber formado parte de la cofradía familiar, que verdaderamente da buena muestra de ese espíritu de VeraCruz que el padre sembró en la familia)

En cuanto a los Francisco Gordillo, hemos sido 4 generaciones en la historia de la Vera Cruz: Francisco Gordillo Sánchez, mi padre; yo soy Francisco Gordillo Martínez; mi hijo es Francisco Gordillo Isaza, y mi nieto Francisco Gordillo Asenjo, que es familia del Sr. Arzobispo, pues mi nuera es sobrina de D. Juan José, quien ya conocía la hermandad por nosotros antes de venir a Sevilla como Arzobispo. Te voy a contar una anécdota, cuando nuestro hermano Quico Berjano dio el pregón de la Semana Santa, en la visita que hacen el Arzobispo, el Alcalde y el Consejo a casa del pregonero, D. Juan José le preguntó a qué hermandad pertenecía y cuando Quico le respondió que a la Vera Cruz le dijo: “esa es la hermandad de los Gordillos”, a lo que Pepe Cristóbal, quien fue también hermano mayor, le contestó “Monseñor, de los Gordillos y de algunos más”.

Paco, háblanos de tu historia en la Vera Cruz, de cuando te hiciste hermano y tus primeras salidas.

Pues mira, mi padre me hizo hermano en 1945, tenía yo 2 años y 4 meses, así que ahora cumplo 75 años de hermano y llevo cuatro años siendo el más antiguo de la cofradía, soy el “number one” (bromea). Sobre esto te puedo contar dos anécdotas. Este lunes santo pasado iba de maniguetero en el Stmo. Cristo y en una de las paradas de la cofradía escucho a una señora, que yo conocía de vista de la capilla, decir al grupo de amigas: “ese de la manigueta es el number one”. Y otro lunes santo sentado en la capilla junto a unas señoras, estaban hablando de ir al baño a lo que yo les indiqué que en la casa tenían aseo que podían ir y una de ellas me dijo:
-          “Muchas gracias, lo conozco perfectamente pues llevo toda la vida aquí, soy el número dos de la hermandad”
-          “Encantado de saludarle,  por casualidad ¿sabe usted quien es el número uno?
-          “Mire, no tengo el gusto de conocerle”
-          “Pues creo que sí, porque está usted hablando con él”
Cuando me hice hermano no salían niños en la hermandad, ni siquiera monaguillos. Así que como vivíamos en el Porvenir y mi padre tenía contactos en las cofradías, empecé a salir con dos años como monaguillo en la hermandad de la Paz, y con 6 lo hice de nazareno en San Roque. En Vera Cruz lo hice con 9 años, de monaguillo junto a Pepe Castro -el que fue hermano mayor-, éramos los dos únicos que salíamos entonces de monaguillo y fíjate hoy cuantos van. Con 14 años más o menos ya empecé a salir de nazareno, que por cierto en aquella época las túnicas eran de la hermandad y aun me duele la cabeza del capirote que me tocó sacar aquel año, que me estaba  pequeño. Desde entonces hasta hoy no he faltado un solo lunes santo, gracias a Dios.
Paco tus vivencias en la Vera Cruz, por tu residencia en Madrid se ven muy limitadas a cada lunes santo, cuéntanos como los vives y tus recuerdos, porque seguro que habrás tenido momentos muy especiales.

Efectivamente, los lunes santo han sido mi principal momento de encuentro con la hermandad, aunque, desde que me jubilé, procuro escaparme también a los cultos de la hermandad. En cuanto a los lunes santo por supuesto que los ha habido muy singulares y algunos verdaderamente emocionantes. Recuerdo que con veintipocos años salí de diputado de tramo, para mí que había salido hasta el momento con cirio o cruz fue una salida muy diferente a lo vivido hasta entonces.

Recuerdo con mucho cariño que con 45 años tuve un infarto muy importante, que me supuso una operación a corazón abierto de las de entonces en las que muchos no las superaban, por lo que los médicos me prohibieron cualquier tipo de esfuerzo. Gracias a la junta del momento pude salir de nazareno con un palermo detrás del Stmo. Cristo delante de las representaciones. Fue algo inesperado porque no se me hubiese ocurrido tal posibilidad. Un detalle muy bonito de aquella junta de oficiales que me permitió no faltar ese lunes santo.

El año 2002, coincidiendo con el 30 aniversario del fallecimiento de mi padre, salimos los 15 hijos y los nietos, renunciando todos a nuestra antigüedad, en el 2º tramo de cruces, siendo un tramo completo de la familia con 24 cruces y uno de los diputados. Íbamos justo detrás del senatus Fíjate que por aquello hasta nos hicieron una entrevista en el ABC de Sevilla, “una familia con cruces” la titularon, porque resultaba algo insólito.

Otra salida muy bonita fue hace unos años cuando se introdujeron las 4 varas en las insignias, antes solo salían dos, pude salir con mis 4 hijos en la Bandera de la Sangre. También muy emocionante el año que salió por primera vez mi nieta mayor, porque éramos 3 generaciones que salíamos juntos y la cuarta en la historia, teniendo en cuenta a mi padre. Y el año pasado que junto a tres de mis hermanos llevamos las cuatro maniguetas del Cristo, que te puedo decir…

Cuanta historia y cuantos recuerdos en tus palabras. Paco, tú has sido testigo presencial de cada lunes santo en tus 75 años de hermano, pero en la distancia también has sido testigo de la vida de la hermandad, viendo su evolución en el transcurso de este tiempo. ¿Qué nos puedes contar?

La hermandad es hoy muy distinta a como fue tras los primeros años de su reorganización, como te podrás imaginar. Antes era muy pobre, no había un duro, y bromeábamos con esto diciendo que entre los títulos le faltaba el de “muy pobre”. Y, hermanos, los justos, fíjate que lo primero que preguntaba mi padre cada año era cuantas papeletas de sitio se habían emitido, si llegábamos a las 100 ese año éramos de “champion”. Afortunadamente hoy día no tenemos problema. Además gracias a nuestro gran benefactor hoy tenemos una capilla que no tiene nada que envidiar a la mejor… y una excelente casa de hermandad, y los “Baños”… Eso sí, antes era todo como más familiar, mas recoleto. Ahora hemos crecido en todo y la gente de ahora lo está haciendo francamente bien.

Aunque realmente todas las hermandades son hoy muy diferentes a como eran hace 75 años y, de hecho toda la semana santa ha evolucionado. Lo primero en la forma de llevar los pasos: antes los profesionales, que eran los justos y hartos de trabajar, sin apenas relevos; recuerdo pasos “tirados” que no podían seguir e incluso algún amago de plante. Hoy día, con los hermanos, casi todos los pasos salen con dos o tres cuadrillas. Si hablamos de la música igual: antes las bandas eran cuatro músicos que tocaban dos marchas, y hoy día tenemos estas agrupaciones con más de cien músicos que no paran de tocar. Si hablamos de hermandades hoy día hay muchas nuevas corporaciones y en cuanto al número de nazarenos se ha multiplicado. Eso sí, quizás la disciplina antes era mayor pues los cortejos eran más cortos con muchos menos nazarenos y eso posibilitaba que tanto los diputados como el diputado mayor de gobierno podían actuar sin necesidad de volverse ni mirar hacia atrás, eso hoy día no es posible con tantos hermanos que salen, Antes se fomentaba mucho ir descalzo, recuerdo que el año que salió por primera vez el paso de la Stma. Virgen todos los nazarenos de su cortejo fueron descalzos, hoy día con tanto público en las calles  da hasta miedo hacerlo. El público, como hemos dicho antes era mucho menos y te podías mover con otra facilidad por la ciudad, hoy también cuesta más trabajo. Pero todas estas cosas en definitiva no quiere decir que antes fuera mejor, son solo los signos que la sociedad ha cambiado y que hemos evolucionado.

Y así, hablando y hablando con nuestro hermano Francisco, nos hemos acercado a su persona, recuerdos, familia e inquietudes. A pesar de no habernos tratado antes de ahora ya que los lunes santos, cuando él está en la hermandad, son días muy complicados con muchas personas en la capilla y casa hermandad, con mucho por hacer tanto antes como después de la estación de penitencia, hemos encontrado una persona cercana, amable, sencilla. Un buen hijo, fiel al recuerdo de su padre y custodio y transmisor de su legado -junto con sus hermanos- en sus hijos y nietos, transmisor de ese espíritu de la Vera Cruz que su padre supo tan bien imbuir en Francisco y sus hermanos. Querido Francisco que nuestro Stmo. Cristo y su Bendita Madre te guarden siempre y a toda tu familia, que no solo son los “Gordillos”, sino todos tus hermanos en la Vera Cruz.


Proclamemos jubilosos…


Cándido Sánchez Martínez y el Himno de la Vera+Cruz


Entrevista a N.H. Pedro Sanchez Román, hijo de Cándido Sánchez Martínez, publicada en el Anuario 2018 de la Hermandad de la Santísima Vera Cruz de Sevilla.




Fue un lunes santo. No podía ser de otra manera, ese lunes santo de 2012 en el que la lluvia no permitió salir al Cristo ni a su Bendita Madre, pero si dimos publico testimonio de nuestra fe acompañando al Santo Lignum Crucis a la Patriarcal Hispalense. Unos pocos años antes habíamos incorporado la música en nuestra estación de penitencia y nos encontrábamos inmersos en darle ese sello personal que hemos venido en llamar “Las músicas de la Vera+Cruz” con música de capilla ante la Stma Virgen y un coro de ante el Stmo. Cristo recogiendo el espíritu que siempre había imperado en nuestra casa aun cuando fuésemos en silencio el lunes santo. Ese lunes de Lignum Crucis tuve la suerte de ir de diputado de los monaguillos, lo que cariñosamente conocemos como “pavero”, por lo que iba junto a los músicos. Recuerdo que, en nuestro regreso por la Avenida, la Capilla Gólgota interpretó el Himno de la Veracruz, cuya adaptación a trío de madera había realizado N.H. Sergio Asián para el disco editado por la Hdad. Cuál fue mi sorpresa al descubrir que los nazarenos que iban a mi alrededor y yo mismo, lo estábamos cantando en el “sotto voce” de debajo del antifaz. Desde el año siguiente, el Himno es la primera pieza que se canta cada lunes santo al salir el Stmo. Cristo de la capilla, y pone los vellos de punta escuchar a la “calle Jesús”, en pleno, cantarlo junto al grupo de voces graves. Es la Vera+Cruz en cuerpo y alma en las calles de la ciudad.

Y los padres de nuestro dni fueron NN.HH. Antonio de Castro García, autor de la música más universal que tiene la Vera+Cruz y Cándido Sánchez Martínez, responsable de la letra que engloba todos los sentimientos, conceptos y realidades de lo que significa ser “Crucero”, que aunque no me guste del todo esta expresión no encuentro otra palabra que sí misma defina lo que es llevar a la Vera+Cruz en el corazón. Hoy vamos a acercarnos a N.H. Cándido (como cariñosamente le llamamos todos en la Hdad.), a saber de su persona, sus pensamientos,… Para recordarle y conocerle un poco más a fondo nos hemos citado con uno de sus hijos, Pedro Sánchez Román, crucero desde antes de la cuna, con quien pasamos la tarde pensando en verde…. en verde Vera+Cruz

Pedro, cuando hablamos de una vida entera en Vera+Cruz, tu eres uno de esos ejemplos…

Mira, yo nací en el 50 y la hermandad se reorganiza en el 42 por lo que yo no conozco otra cosa que no sea Vera+Cruz.

Y además toda tu familia está vinculada a la hermandad…

Toda, mis hijos y nietos, mis hermanos, todos mis tíos, primos, sobrinos… Solo queda por apuntar a mi nieto pequeño

Es decir que entre vosotros sacáis media cofradía…

Pues fíjate, todos los Sánchez a los que tienes que sumar los Román, los Tortajada… No sé decirte cuantos somos en total.

Además sois parte de la Vera+Cruz desde el mismo momento en que se reorganiza la hermandad, pues tu padre y tu tío Manolo fueron de los reorganizadores.

Bueno eso no es del todo exacto, mi tío Manolo si fue de los reorganizadores, pero mi padre entro en la hermandad en el minuto dos.  Está desde siempre en la hermandad pero no del primer grupo, él llegó de la mano de su hermano, y desde entonces ésta fue su casa. Era también hermano de Pasión y llego a cumplir los 75 años de hermano, pero con Veracruz era especial.

El fue muy activo en la hermandad, ¿verdad? Desde que me incorporé como hermano siempre he oído hablar de Cándido como un hermano muy reconocido.

Siempre. Desde que se incorporó trabajó mucho por y para la hermandad, además en aquellos tiempos en que lo que más había era ilusión, medios los justos. Formó parte de muchas juntas de oficiales ocupando diferentes puestos. Yo lo recuerdo mucho como diputado mayor de gobierno. Una de las cosas que le debemos es el columbario de nuestra capilla, fue de los que tuvo la idea de tener un sitio para el descanso eterno de nuestros hermanos, y aunque fueron otros quienes lo llevaron a efecto en parte se lo debemos a él, que precisamente sus cenizas reposan hoy a los pies de su Cristo y su Virgen. Cuanta familia hay ya dentro: padres, tíos, hermano, incluso sobrinos… Si no recuerdo mal el primero cuyas cenizas fueron depositadas en el columbario fue Rafael Franco… cuantos recuerdos con Rafael, y qué “milagro” hizo con la salida del paso de la Virgen, porque no sé si recordarás que en ese hueco había además un altar.

En los años que llevo en la hermandad, y van para unos cuantos he tenido la suerte de conocer y entablar amistad con muchos hermanos antiguos, incluidos algunos de los reorganizadores, con los que he disfrutado mucho hablando con ellos y sobre todo escuchando sus vivencias, sus experiencias, sus recuerdos de una vida de hermandad y aprendiendo de ellos, pero a tu padre no tuve la suerte de coincidir con él, ¿qué nos podrías contar de Cándido?

Que quieres que te diga de mi padre... para mí era una buena persona y con eso te lo digo todo, pero si por la parte que toca a la hermandad te diré que era una persona comprometida, muy religioso y sobre todo muy mariano. De ese amor que tenía por la Virgen, le escribió una salutación a la Virgen de las Tristezas a modo de Salve que mi primo Manolo Tortajada rezaba en voz alta en nuestro paso por la catedral el lunes santo.

Justo de eso quisiera que me hablaras, de la afición a escribir que tenía tu padre. Si por algo es recordado Cándido en la hermandad es por haber escrito el “Himno de la Vera+Cruz”

Escribir era su gran pasión. Siempre estaba escribiendo, tenía muchos papeles con todo lo que se le ocurría. A nosotros nos hacía gracia y nos llamaba la atención es que siempre estaba contando con los dedos, contaba las silabas de lo que tenía en mente….

Aparte de lo que tiene escrito para la hermandad, ¿llegó a escribir algún libro?

No él nunca llego a escribir un libro como tal, aunque si tiene algunas cosas publicadas. Antes estábamos hablando de la gran dificultad de la salida del paso de la Virgen, porque aparte de lo estrecho del hueco donde está el paso allí había antes un altar y gracias a la pericia de Rafael Franco y sus hombres fue posible la salida. Mi padre escribió un poema sobre esto “Sale o no sale”, que Carmelo, el hijo de Rafael, lo incluyó en su libro “Martillo y Trabajadera”.

Y los escritos de tu padre, ¿se conservan?
En su gran mayoría sí. Hubo un momento que mi padre cogió sus papeles y los llevó a encuadernar formando varios libros y a cada hijo nos regaló uno. Es uno de mis grandes tesoros. Guardo el mío con mucho cariño y me gusta leerlo de vez en cuando.

Y del Himno de la Vera+Cruz, ¿Qué nos puedes decir? ¿Sabes cuándo lo escribió? Porque yo he visto varias fechas que se le atribuyen, 1955 o 1969…

El himno debe ser de finales de los 60, yo me inclino  que es del año 68 o 69. La verdad que no recuerdo como pudo surgir la idea, imagino que fue una de tantas cosas que escribió mi padre.

Me vas a perdonar pero algo donde se recoge el ideario y forma de vida que debe tener un hermano de la Vera+Cruz, justamente lo que es el Himno, no puede ser un escrito más. De hecho hoy día no se concibe un culto de la hermandad sin que cantemos el Himno y no solo ya nosotros, es que muchas hermandades y la propia Confraternidad lo tienen como propio.

¿De verdad se canta en todas las hermandades y es el himno de la Confraternidad? Yo creo que nunca se imaginó que llegaría a esto, de hecho yo no tenía constancia real de tal repercusión.

¿Hubo alguna intención especial cuando tu padre escribió el Himno, quiero decir, se pudo pretender que fuese algo que perdurara en el tiempo, como así ha ocurrido, como síntesis de lo que es la Vera+Cruz?

¿Cómo surge el himno? Ni idea supongo que casualidad, el escribió sus versos en su forma acostumbrada, poniendo su corazón y sus cinco sentidos en expresar como el sentía la hermandad. El ponerle música pudo ser casi con total seguridad por la gran afición musical de Antonio de Castro que siempre pensaba en música. Lo cierto es que entre los dos consiguieron retratar a la perfección lo que es la Vera+Cruz.

Y sin casi sin darnos cuenta se nos fue la tarde como el agua entre los dedos de las manos, porque si hablamos de Vera+Cruz estamos a gusto disfrutando del momento, pero cuando hablamos “en Vera+Cruz” el tiempo deja de existir porque es el corazón y el alma quienes hablan. Hoy nos vamos con esa satisfacción del recuerdo a N.H. Cándido, habiéndole conocido un poco más: su persona, su familia, su afición literaria que tan grande herencia nos dejó, su profunda religiosidad y sobre todo su gran amor a Cristo y su Bendita Madre que supo proyectar a quienes le rodeaban. Nos vamos con la alegría de comprobar como una gran familia, como es la de Cándido, está unida no solo en los lazos del cariño de la sangre, sino también en ese sentimiento único y especial que tenemos quienes compartimos “sangre verde” (Vera+Cruz) y que Cándido supo cómo nadie expresarlo a todos: “Formando un haz apretado, siempre a tu Cruz abrazados…” y no ya solo la Vera+Cruz terrena “Te rogamos nos concedas vivir siempre tu hermandad…” sino cuando en ese descanso en el columbario que el soñó para sus hermanos, estemos disfrutando de la presencia del Santísimo Cristo en la Vera+Cruz celestial “y siguiendo tras tus huellas, que al fin lleguemos por ellas, a gozar tu eternidad”.

domingo, 22 de septiembre de 2019

El poder de la imagen


Un nuevo año pasó ante nosotros. Un año cargado de vivencias, efemérides, celebraciones, recuerdos, sentimientos, gratitud y sobre todo de continua oración a Jesús y María. En tus manos, hermano de la Vera+Cruz, un nuevo anuario en el que queremos resumir todo lo acontecido en este año recién terminado.

Son precisamente las fotografías que lo integran las que nos sirven principalmente de hilo conductor de esta memoria de 2018, pues es la imagen lo que evoca en nuestra mente esos momentos especiales que hemos compartido en la Hermandad, gracias a la singular visión  de los fotógrafos que muy amablemente han compartido su trabajo con nosotros, sin cuya desinteresada y gentil colaboración este anuario no hubiera sido posible.

Quiero también agradecer a cuantos, magistralmente, han contribuido con sus artículos a dar contenido a nuestra publicación: su sapiencia, conocimientos y buen hacer quedan patentes en sus colaboraciones que espero sean de tu agrado e interés. Quiero tener también una mención especial a todos los miembros de la Junta de Oficiales y sus auxiliares que, con sus respectivas memorias, nos mantienen al tanto de todo lo realizado en este pasado año en la Hermandad. Mi agradecimiento.

Volviendo al punto inicial: las imágenes, te animaba el año pasado a que, cuando viésemos al Cristo y a la Virgen en las diferentes fotografías, tuviésemos un momento de oración por que en ellas se nos representan. Este año, me permito incidir en esa petición, pues es precisamente el amor a Dios y a su Madre representados en el Stmo. Cristo de la Vera+Cruz y la Virgen de las Tristezas el principal nexo de unión que tenemos.

Espero que este anuario sea de tu agrado y deseo que, reviviendo el pasado año a través de sus páginas, te animes a participar en todos y cada uno  de los momentos de hermandad que se nos brindan en este 2019. Para todos Paz y Bien.