domingo, 12 de marzo de 2017

La cofradía del abuelo

Publicado en el Blog "El Sanedrín" de la web ElCostal.org




Siguiendo la costumbre del momento, cuando Juan hizo la primera comunión se apuntó en la nómina de la cofradía de su padre. Era la primera comunión lo que marcaba la mayoría de edad “cofrade”, y así el niño pasaba al mundo de los adultos y podía formar en las filas de nazarenos de la hermandad, claro está excepto en aquellos casos en que iba a salir de paje y entonces se apuntaba antes. La de Juan era una familia normal de cofrades de a pié, de pagar sus cuotas, ir cada viernes a ver al Señor y salir de nazareno. En aquellos años la vida diaria de hermandad estaba reservada a las juntas de gobierno y algunos allegados, por lo que nunca salió de paje o monaguillo.

Pasó el tiempo y Juan llegó a la universidad, por entonces en la calle Laraña, y allí recibió la llamada de su vida. La sola contemplación del Catedrático del Amor, que desde su Buena Muerte da lecciones de vida, prendió en su corazón esa llama interior que le hizo descubrir cuál sería desde entonces su hermandad. Sin nunca renunciar a sus raíces familiares su identidad cofrade había descubierto su verdadero ser. Por esta visión contemplativa y casi, podríamos decir, mística muchos de nosotros llegamos a ese conocimiento “revelado” de ese Cristo al que queremos seguir y que lo haremos siguiendo las formas y tradiciones de su hermandad.

Porque si San Agustín demostró la existencia de Dios a través de cinco vías, cinco son los caminos que hay en Sevilla para que cada uno descubra a su “Jesús” particular. Así éste descubrimiento por revelación del que siente en su interior la mirada de Jesús Nazareno; esa cercanía sentida hacia la hermandad por razones de amistad con sus hermanos o simplemente por pertenencia al barrio donde radica la misma; esa casualidad venida cuando alguien entra a formar parte de alguna actividad promovida por la hermandad y ante el conocimiento de la misma y su labor quedan unidos para siempre como les sucede a tantos usuarios del Centro de Estimulación Precoz que en el Buen Fin tienen el mejor principio; ese sentirse acogido por los buenos hermanos que forman la hermandad que abren sus brazos a quien llega aunque sea de visita a la hermandad y ante la buena acogida ya no  marcharán; y por supuesto, como decíamos al principio, la familia.

Porque si las hermandades vertebran la vida y la sociedad de la ciudad es porque también lo hacen en muchas familias. La pertenencia a la hermandad viene determinada de padres a hijos y de hijos a nietos suponiendo una doble seña de identidad tanto de la familia, identificándola con la hermandad, como de la propia hermandad asumiendo las identidades de las familias que la componen. Aunque el mero hecho de la relación familiar no supone la total y plena integración en la hermandad que cada uno tendrá que buscar, promover y acrecentar.

Juan tuvo un hijo, José, que como su padre pertenece a la hermandad familiar aunque con el paso de los años ya lo fue de nacimiento. José tuvo también su revelación particular y encaminó sus pasos hacia otra cofradía que no era la paterna y en la que conoció a quien es su mujer, donde se casó y donde no pudo bautizar a sus hijos por no ser parroquia. Al nacer sus nietos Juan le pregunto a su hijo: ¿José te importa que apunte a mis nietos en mi cofradía?  Papá, ¿cómo me va a importar? Así, los nietos de Juan fueron universitarios antes incluso que de la cofradía de sus padres.

Pasó el tiempo, los nietos fueron llegando a la edad de vestir el ruan, y al cumplir los doce años tomaron la cera tiniebla que su abuelo había portado años atrás. Una nueva generación formando en las filas continuando el camino iniciado por nuestros mayores. Una nueva generación perpetuando la memoria familiar. Porque al salir en la cofradía del abuelo, éste continuará siempre con nosotros.

lunes, 6 de marzo de 2017

El Tiempo y la prisa

Publicado en el Blog "El Sanedrín" de la web ElCostal.org


Foto: Jaime Rodriguez Fernández @Jaimerfz

Y la ciudad se vio engullida por su propia prisa… Poco a poco y casi sin darse cuenta, esa forma de vida pausada y costumbrista de pequeños ritos asociados a las tareas cotidianas del día a día, del café a media mañana en un paréntesis que no ponía en jaque la productividad, de un tinto con una tapa de riñones en el aperitivo de mediodía en el Bar Flor cuando los grandes almacenes cerraban a las horas de la comida y las emisiones de televisión tenían fin y principio con carta de ajuste, de un refresco a la salida de misa los domingos previo a ir a comer a casa de los abuelos con unas tardes agraciadas con la salida de la “Gloria” de turno que, sin “programas establecidos”, publicidades, ruidos ni bullas servían de áureo remate a esos días de vida familiar que mitigaban esa espera del tiempo del gozo que para muchos supone nuestra Semana Mayor. Porque si bien el “Gozo” es el Domingo de Resurrección (éste es el día en que actuó el Señor), en el mejor de los “spoilers” y como conocemos el final de la película, adelantamos esa alegría de la Resurrección al sonido de las campanitas que tornan en ilusión las caras de los niños cuando el Señor de la “borriquita” baja esa rampa que atesora los juegos de la infancia de la ciudad.

Hoy todo es prisa. Aquellos ritmos pausados del hombre costumbrista de antaño, hoy solo son una carrera sin fin pues nuestra vida cotidiana es una mera competición contra el reloj, no existe hueco para nada, ni tan siquiera para ir a misa. ¿Asistir a un culto? No ha lugar. Todo es correr. No queremos ver el tiempo, sino volar sobre él, y en ese vano intento nos inventamos una semana santa falaz, en la que ni los arboles nos permiten ver el bosque, ni tan siquiera tomamos conciencia del tiempo que vivimos, haciendo del año una ficticia cuenta atrás anticipando un final no venido que nos priva de vivir en plenitud el presente aun no estrenado. Si hemos estado anticipando la semana santa al inicio de la cuaresma, con el consiguiente vacío de ésta, hay incluso quien ya anticipa a este año la cuaresma del que está por venir.

Ésta pérdida de focalidad no solamente hace que la cuaresma no sea el tiempo de preparación que es, sino que por no vivir dicha preparación también nos deja vacía una semana grande que queremos vivir tan intensamente y que al final se nos pasa sin pena ni gloria. Tanto corremos que estamos convirtiendo todo el año en una semana santa sin fin, una semana santa en bucle que, por querer alargarla en exceso, nos hace olvidar que precisamente su principal valor es su carácter efímero y fugaz que, por su volatilidad, nos hace querer detener el tiempo para saborear el paso de la hermandad por aquella calle a la que nos llevaba nuestro padre a la que hoy vamos con nuestro hijos y mientras vemos ese solemne procesionar, inalterable al paso de los años, sentimos como están las tres manos entrelazadas.

Primer Viernes de Marzo y también Primer Viernes de Cuaresma que este año nos unen tradiciones que hemos heredado de nuestros padres y otras nuevas que dejaremos en herencia a nuestros hijos  y forman parte de esos momentos antes mencionados en los que no hay tiempo sino solo eternidad: así en San Ildefonso, Santa Genoveva, San Antón, Capillita de San José, El Cerro, San Pablo, en todas y cada una de las hermandades que celebran sus cultos seremos parte de esa máquina del tiempo del alma y corazón que une a los presentes y a quienes nos precedieron perpetuando la memoria de una ciudad que, sin ser consciente de ello, es capaz de ganar la batalla a la prisa.


domingo, 26 de febrero de 2017

Feliz no cumpleaños

Publicado en el Blog "El Sanedrín" de la web ElCostal.org 

Foto www.veracruzsevilla.org


Creo que no me equivoco al afirmar que todos hemos oído a nuestras madres decir aquello de “mas sabe el diablo por viejo…” y como es lógico el niño que escucha dicha frase no alcanza a entender su significado hasta que las canas empiezan a poblar su cabeza. Cuestión parecida nos ocurre en los años escolares cuando los profesores de física nos bombardean con principios, reglas y leyes pero no somos capaces de aplicarlos a la vida diaria y ver por ejemplo a Gay-Lussac cuando, por el frio invernal, baja la presión de las ruedas del coche, o ver a Ohm cuando enchufamos una alargadera sin terminar de desenrollarla y ésta se calienta.

Cuestión parecida ocurre con los cuentos y libros infantiles a los que uno les empieza a sacar rendimiento cuando cuanta los años por varias decenas. Precisamente quisiera fijarme hoy en el sombrerero loco de Alicia, celebrando permanentemente el “no cumpleaños” en lugar de celebrar el cumpleaños, que solo es un día al año. Visto de niño, es una maravilla y superdivertido tener 364 días de fiesta y con regalos a tener uno solo, pero con los ojos de adulto el concepto me lleva más allá.

En nuestras hermandades y cofradías somos muy dados a centrarnos en el día de la estación penitencial: nos hacemos con un rico patrimonio material tanto en los pasos; bordados; orfebrería; exornos florales muy estudiados, a veces, incluso, de un año para otro; un cuidadísimo acompañamiento musical y ni que decir tiene de las multitudes que habitualmente acompañan el discurrir de la procesión. Frente a esto nos encontramos con los restantes días del año en que las sagradas imágenes no se nos presentan con la suntuosidad del día de la salida, a veces hasta sin flores que adornen sus altares y en muchas ocasiones nos aguardan en la soledad de las capillas y parroquias a que vayamos a visitarlas.

Decir que el tiempo vuela no es baladí y por eso, quienes nos vamos haciendo mayores, para poder disfrutar en toda su intensidad nuestra semana santa hemos de hacerlo viviendo la hermandad en su día a día, y así frente a la apoteosis de la estación penitencial, disfrutar ese rato de íntimo diálogo con Jesús y María en la media luz del diario de una capilla; con esas convivencias en la casa de hermandad junto a los hermanos durante y después del trabajo realizado; conociendo y aprendiendo de cofrades de otras hermandades compartiendo nuestras experiencias y diferentes modos de hacer las cosas pero que en el fondo no es sino dar gloria a Dios a través del culto y la trasladar alegría a los demás a través de los hermanos, lo que en suma es evangelización.

Como el sombrerero loco celebremos todos los “no cumpleaños”, vivamos cada día, cada momento, cada alegría y cada pena en unión de nuestros hermanos, hagamos una fiesta del trabajo en la hermandad en común con todos, y así, cuando llegue el día del “cumpleaños”, habiendo dado lo mejor de nosotros compartiéndolo con los demás, habremos conseguido un auténtico y pleno sentimiento de hermandad que ya no distinguirá un sí y un no cumpleaños, sino que hará del año entero en una fiesta plena y sin igual.

El Espíritu de la Vera+Cruz

Editorial para el Anuario 2017 de la Hdad. de la Santísima Vera+Cruz de Sevilla

Solo desde el trabajo somos capaces de construir y mantener ese espíritu de la Vera+Cruz que nos caracteriza y que nos une a todos los hermanos Cruceros


Por tercer año consecutivo, hermano de la Vera+Cruz, tengo el privilegio de dirigirme a ti a través de éste anuario con el que queremos acercarte todo lo acontecido el pasado año 2016 y que nos sirva para recordarlo y sobre todo para revivirlos, siempre dando gracias a Dios por habernos permitido ser participes del mismo.

Un año de mucha alegría por volver a nuestra casa, felizmente remozada, gracias a muchos esfuerzos y a la generosidad sin límites que el Señor tendrá a bien recompensar, y año también de profunda tristeza por los hermanos que han pasado a habitar en la casa del Padre, algunos muy significativos y especialmente queridos, pero con la convicción que todos ellos ya disfrutan de la presencia eterna del Stmo. Cristo y su Bendita Madre de las Tristezas intercediendo por nosotros.

En cualquier caso un año de mucho trabajo que es lo que requiere nuestra hermandad en su día a día, pues solo desde el trabajo somos capaces de construir y mantener ese espíritu de la Vera+Cruz que nos caracteriza y que nos une a todos los hermanos Cruceros de todas las hermandades que forman la Confraternidad y que nos hace crecer como personas y cristianos comprometidos, transmisores de alegría y del Amor a Dios, que no es otra cosa que Evangelizar.

El año que ahora comienza es muy importante, pues en el celebraremos el 75 aniversario de la Imagen de la Stma. Virgen de las Tristezas con numerosos actos de los que tendrás la debida información y que servirán para poner de manifiesto nuestro amor por Ella, y es año de renovación de la Junta de Oficiales momento de agradecer la dedicación de quienes están trabajando por nuestra hermandad los últimos tres años y también muestra de generosidad de quienes se ofrezcan para dedicar su tiempo en beneficio de los hermanos en el futuro inmediato.

La cuestión cierta y segura es que en todo momento del año, los vividos y los que habrán de venir, tenemos la prueba palpable de que El Stmo. Cristo de la Vera+Cruz está con nosotros, nos cuida, nos ampara y nos protege.

Paz y Bien

domingo, 19 de febrero de 2017

Presentación Concierto de Navidad Coro Santa María Hdad de la Stma. Veracruz de Sevilla 10 de Diciembre de 2016




Sr. Hermano Mayor de la Hdad de la Santísima Veracruz de Sevilla, señoras y señores, amigos todos: Paz y Bien.

El tiempo no se detiene, y casi sin darnos cuenta estamos en Diciembre: mes de la Gracia, de la Esperanza y de la Paz; del Adviento y de la Navidad; del Bendita sea tu Pureza y del Esperanza Nuestra; del Niño Dios y de la Sagrada Familia.
Son los días del “Bendita Tu entre las Mujeres”. Quién como Tú, primer sagrario; que fuiste preservada de toda mancha, y quién como Sevilla supo proclamarlo y defenderlo: Tristezas de María, Inmaculada proclamada desde la Casa Grande de San Francisco; Sevilla anuncia a todo el mundo que eres Reina escogida, porque fuisteis Concebida Sin Pecado Original.
Hoy es la Fiesta de la “Domus Aurea”, Casa de la Virgen que fue salvada por los ángeles y llevada al lugar de los laureles: Virgen de Loreto, siempre Plus Ultra.
Tiempo de la Esperanza, esa bendita Expectación del Parto, donde la Virgen es más Señora porque lleva a Dios en lo más íntimo de su ser “Bendito el Fruto de tu vientre”,
Tiempo familiar, cercano, Jesús está aquí ya. La Familia de Nazaret va llegando a Belén y nosotros, antes de llegar a nuestro nacimiento, salimos ayer a la calle en hermandad sin parangón: jóvenes, mayores, niños, bandas, villancicos, carretillas solidarias, todos unidos en la fiesta del compartir – “Porque dando se recibe”- para que todos celebremos con alegría el Nacimiento del Señor.   “Con amor todo es posible”.
“Nos va a nacer un Salvador: El Mesías, El Señor”. El día de Navidad nos arrodillaremos en el Credo al decir “Y se Hizo hombre”. Tendremos a la Sagrada Familia completa en nuestro Nacimiento, y como en el pesebre de Belén los pastores se arrodillan ante la Salvación del mundo, nosotros lo haremos reunidos con nuestras familias y amigos. Hoy, en esta capilla del Dulce Nombre de Jesús vamos a anticipar esa alegría de la Navidad gracias al Coro Santa María de Coria del Rio que ha tenido a bien celebrar aquí uno de sus tradicionales conciertos de Navidad.

El Coro Santa María

Un grupo de jóvenes cantores funda el 21 de noviembre de 1993 la Asociación Musical CORO “SANTA MARÍA” en Coria del Río.

En abril de 1995 Sergio Asián asume la dirección del mismo, dando su primer concierto en junio del año siguiente y desde entonces  hasta nuestros días ha ofrecido Conciertos de forma continuada a lo largo de toda la provincia de Sevilla, iniciándose en 1998 los ciclos de Conciertos de Navidad que aún perduran.

Ya desde su fundación participan en los cultos Solemnes de las hermandades de la Soledad, la Vera Cruz, el Gran Poder, el Cautivo, la Borriquita y Jesús de la Paz en Coria del Río, así como también en Sevilla con hermandades como el Cerro del Águila, San Esteban, La Vera Cruz, el Dulce Nombre, La Sed, la Amargura, y la Macarena y en el resto de la provincia en las hermandades de la Soledad de Bollullos de la Mitación, la Amargura de Dos Hermanas, la Oliva de Salteras, la Soledad de Isla Mayor y la Virgen de los Dolores de La Puebla del Río.

Es desde octubre de 2006 que organiza Encuentros Corales tanto nacionales como internacionales y ha interpretado obras importantísimas como el Réquiem de Mozart, el Réquiem de Fauré, la ópera Dido y Eneas de H. Purcell , y el Oratorio de Navidad de Camile Saint Säens (2014).

Pertenece a la FESECO (Federación Sevillana de Coros) desde 2011 habiendo participado en sus Festivales Corales.

Entre los eventos más destacados de su historia hay que destacar los Conciertos ofrecidos en Japón en el verano de 2013 (Ishinomaki y Sendai), así como en Portugal en noviembre de 2013 (Lisboa y Évora), habiendo sido embajador musical de Japón desde junio de 2013 a octubre de 2014. También ha participado en el Concierto de Clausura del Año Dual España-Japón en el Teatro Real de Madrid en julio de 2014, así como en la recepción oficial de S.A.I. El Príncipe Naruito de Japón en junio de 2013, en su visita a Coria del Río.

El fruto de su trabajo queda de manifiesto en cada actuación siendo, por méritos propios, uno de los Coros de referencia de nuestra geografía.


Sergio Asián

Director del Coro "Santa María" de Coria del Rio desde abril de 1995, tres años después de haber comenzado sus estudios en el Conservatorio Elemental de Música de la misma localidad.
Licenciado Superior en Dirección Coral por el Conservatorio Superior de Música "Manuel Castillo" de Sevilla, bajo la cátedra de Ricardo Rodríguez Palacios.
Músico, cantor y compositor, en la actualidad es profesor interino en la especialidad de Coro en el Conservatorio de Úbeda, habiéndolo sido también en los de Baza,  Guadix y El Ejido, entre otros.

Hasta aquí un esbozo de sus méritos, pero lo verdaderamente importante que se puede decir de él, es que es responsable, profesional y minucioso en su trabajo, entregado y comprometido y, sobre todo, una buena persona.

El Concierto

Para esta ocasión el Coro ha preparado un selecto repertorio en el que el sentimiento va a estar muy presente con adaptaciones muy especiales que músicos de talla de Manuel Castillo, Juan Alfonso García, Manuel Oltra, Julio Domínguez, Eduardo Cifre, el propio Sergio Asián y Ricardo Rodríguez. De éste último interpretarán cuatro obras de Navidad, en su memoria y recuerdo, fallecido hace poco más de un año a quien el Coro quiere rendir homenaje por su gran aportación al mundo coral y al repertorio popular navideño andaluz.

El carácter popular de las obras que conforman este concierto servirá para remarcar aún más la complejidad y dificultad de las armonías que van a transportarnos de unos sonidos propios y muy nuestros a la atmosfera musical más exquisita.

Hoy, La Hermandad de la Santísima Veracruz de Sevilla quiere agradecer, y mucho, al Coro Santa María y a su director, que hayan querido venir a ésta, nuestra casa, a compartir con nosotros su arte y buen hacer e introducirnos en la Navidad.

Que el Santísimo Cristo de la Veracruz y su bendita Madre de las Tristezas nos guarden siempre y, a todos, nuestros mejores deseos de paz y prosperidad, que el año próximo venga pleno de alegrías y el Niño Jesús traiga un pan para cada casa.

Feliz Navidad.