lunes, 16 de marzo de 2020

Asistencia y Oración


Las hermandades, aun en estas circunstancias adversas, saben sacar lo mejor de sí mismas para demostrar que si sabemos luchar contra las dificultades.

Sé que esta semana voy tarde. Si, en mi compromiso personal de compartir alguna reflexión sobre la semana santa que nos gusta, compartimos y amamos, esta semana voy tarde. Porque los acontecimientos no se han sucedido, se han precipitado y de una manera inimaginable hasta el momento. Virus, contagio, pandemia, todo esto nos tiene absorbidos, absortos, preocupados, con miedo, rabia, coraje, desengaño, impotencia… Todo lo que pudiéramos poner sería verdad y además rematado con la noticia de la suspensión de las procesiones. ¿Pero vamos desde cuando habéis llamado desfiles procesionales  a las cofradías? (Es verdad vecino, ¿Cuándo las hemos llamado así?) Pues simplemente es para recalcar que se suspenden la procesiones o las cofradías en la calle, o como lo queramos llamar, pero la semana santa  no. La semana santa no se puede suspender porque: primero es la celebración de la pasión muerte y resurrección de Jesús, y esto lo vamos a celebrar bien sea con procesiones (cuando se pueda), con las celebraciones litúrgicas (bien en las parroquias o bien por radio tv o streaming), y también desde el recuerdo personal de cada uno en tanto que las hermandades forman parte de nuestra vida cotidiana, aunque de esto hablaremos en otra ocasión.
 
Pero las hermandades, aun en estas circunstancias adversas, saben sacar lo mejor de sí mismas para demostrar que si sabemos luchar contra las dificultades y en estos momentos que debemos quedarnos en casa en tanto se controle la situación, nos movilizamos para atender en sus necesidades a tantos mayores que no deben salir de sus casas para ayudarles en sus compras y para que sientan que aunque dentro de sus casas no están solos en esta batalla. O para ayudar a familias que tiene la obligación de acudir a sus puestos de trabajo: sanitarios, fuerzas de orden público, comercios de alimentación, transportistas, todos aquellos que por su profesión han de atender las necesidades de la comunidad pero que también precisan de ayuda para el cuidado de sus familias. Claro que esto no es exclusivo de las hermandades, bastantes jóvenes también se han ofrecido a través de RRSS a quien les pueda necesitar, algo también digno de elogio y aplauso.

Simplemente dos ejemplos de lo que se puede hacer en momentos de necesidad: el servicio a los demás y la oración en común.

Y no es solo esto, que no es poco, las hermandades también nos emplazan para la oración, como fin principal de las mismas: dar culto a Dios en la contemplación de algún misterio concreto de la pasión del Señor. Oración que, como todo en la hermandad, es un acto individual de encuentro y dialogo con Dios y a la vez algo que hacemos en común los hermanos, pues aunque lo hagamos en distinto momento y lugar nuestra intención es igual para todos y más en estos momentos que pedimos por la erradicación de la enfermedad y salud para todos.

Simplemente dos ejemplos de lo que se puede hacer en momentos de necesidad: el servicio a los demás y la oración en común. Así de simple y así de definitivo. Por eso las procesiones se podrán suspender pero mientras existan nuestras hermandades la semana santa existirá siempre.

domingo, 8 de marzo de 2020

Besapiés


El besapiés supone un elemento añadido a este valor que tienen las imágenes por cuanto el pueblo no solo ve en ellas a Jesús, sino que nos lo acerca donde nuestro entendimiento humano lo percibe como algo cierto, real, cercano, tangible…

“El orgulloso Rey David ha dejado su arpa con forma de cruz y comparece maniatado: es primero de marzo en San Antonio Abad.”  Con estas breves, y a la vez rotundas palabras, nos situaba Carlos Colon en su pregón de la Semana Santa del ya lejano 1996 en el besapiés de Jesús Nazareno. Besapiés que marca un día grande en lo que es el año de la cofradía, pues constituye ese acercamiento de la imagen a los fieles que nos afianza nuestra fe y la devoción a Jesús y María. La fe es la creencia y esperanza personal en la existencia de un ser superior que se manifiesta por encima de la necesidad de poseer evidencias que demuestren la verdad de aquello en lo que se cree. Aunque no necesitemos tener dichas evidencias que justifiquen nuestra fe, la misma se ve reforzada cuando tiene algún punto de apoyo, y uno muy importante son las imágenes sagradas.

La misma Iglesia, desde antigua tradición impulsada por el Concilio Niceno II, defiende la veneración de las imágenes sagradas no solo como hecho litúrgico significativo, sino como un elemento relevante de la piedad popular en tanto que los fieles rezan ante ellas, se adornan con luces y flores, se llevan en procesión, se colocan en nichos o templetes en el campo o en las calles… Pero siempre teniendo en cuenta que se debe tener una formación adecuada sobre esta veneración a las imágenes que la fundamente en una concepción teológica adecuada, porque las imágenes no son objeto de culto en sí, sino como representación que son de Cristo glorificado;  memoria de los santos en ellas representados y estímulo para su imitación pues el fiel tiende a imprimir en su corazón lo que contempla con los ojos; como forma de catequesis, puesto que a través de ellas el pueblo es instruido y confirmado en la fe por cuanto nos ofrecen medios para recordar y meditar estos artículos de la fe. Pero lo fundamental es que no se las venera por si misma sino porque los honores que se les tributan se refiere a las personas a las que representan.

Acércate y disfruta de Él, de su presencia, de su cercanía, de ese pellizco que te sobrecoge el alma cuando sientes que El Señor verdaderamente posa sus ojos en los tuyos.

El besapiés (o besamanos) supone un elemento añadido a este valor que tienen las imágenes por cuanto manifiesta un acercamiento de las mismas al pueblo que, no solo ve en ellas a Jesús, María y los Santos, sino que nos los acercan aún más donde nuestro entendimiento humano los percibe como algo cierto, real, cercano, tangible, y donde nuestro beso es la manifestación de nuestro respeto, cariño, veneración, o lo que es lo mismo, la representación visible de nuestra fe. ¿Qué supone entonces el hecho que por las actuales circunstancias sanitarias no podamos tener contacto físico con la imagen mediante el tacto o el beso?

Este fin de semana, primer viernes de marzo, he vivido en primera persona un besapies sin besos. Hay que reconocer que en un primer momento supuso una relativa incertidumbre sobre que había que hacer o no: ¿Puedo acercarme? ¿Está el paso abierto? ¿Qué hago, me dirán algo? Nada no te vamos a decir nada, solo acércate y disfruta de Él, de su presencia, de su cercanía, de ese pellizco que te sobrecoge el alma cuando sientes que El Señor verdaderamente posa sus ojos en los tuyos. Si bien cuando nos acercamos a besar su pie, nos centramos tanto en ese beso y lo que representa que perdemos de vista su imagen, el prescindir del tacto y del contacto nos ha llevado a que todo lo hayamos fundamentado en ver su imagen y sentirla a nuestro lado a nuestro nivel. En cierta medida lo sentí como cuando los ciegos suplen la carencia de los ojos mediante las yemas de sus dedos, nosotros hemos suplido nuestros labios y manos por sentirlo a través de nuestros ojos. Y sinceramente, ver las caras de cuantos salían del besapies ha sido la demostración que, aunque sin beso, el objetivo está cumplido. Besapies, viacrucis, o incluso el paso procesional… acerquemos las imágenes.


domingo, 1 de marzo de 2020

Reflejo


En este afán de anticipación que vivimos en la actualidad muchos felicitan la llegada de la cuaresma, cuando lo que debemos es vivir intensamente estos días como preparación a la gran fiesta de la Pascua.

La primera parte del año, hablando en términos cofradieros, viene marcada por la que es actividad central en las hermandades: los cultos y la semana santa con la estación penitencial, y su culminación en la Pascua de Resurrección, eje central de la vida de la iglesia. Al igual que la Navidad, la segunda gran fiesta cristiana, viene precedida de un tiempo de preparación y austeridad que hace que resalte aún más la gran alegría que supone el nacimiento y la resurrección del Señor. Dicho sea de paso, en este afán de anticipación que vivimos en la actualidad, muchos se felicitan la llegada de la cuaresma por cuanto nos anuncia la llegada de los días del gozo de los cofrades, cuando en realidad lo que debemos hacer es vivir intensamente estos días como preparación a la gran fiesta de la Pascua, que sí anticipamos en nuestra estación penitencial.

Como la estación de penitencia es en cierto modo una celebración anticipada de la Pascua, según nos lo ha explicado en varias ocasiones el salesiano Luis Fernando Álvarez, podríamos asemejar este tiempo de preparación cuaresmal a nuestra vida de hermandad previa a la semana santa. Cuanto mas participativa sea nuestra vida en la corporación, tanto más fructífera será nuestra estación penitencial (y por ende nuestra Pascua), por cuanto que a la vivencias particulares y personales hay que sumar las compartidas con nuestros hermanos.

Una hermandad viva nos la muestra el buen ambiente existente entre sus hermanos, lo que se traduce en una buena participación en el diario, en los cultos y en la estación penitencial.


Este tiempo de cultos que vivimos en estos días, y que se acrecienta en la cuaresma recién estrenada, no solo nos ofrece la oportunidad de hacer esta vida de hermandad que nos  une a nuestros hermanos, como ya hemos comentado, sino que además es el reflejo del estado de salud de la hermandad. Una hermandad viva nos la muestra el buen ambiente existente entre sus hermanos, lo que se traduce en una buena participación en el diario, en los cultos y en la estación penitencial.

Tengo la inmensa fortuna de formar parte de una capilla musical con que he participado en los cultos de numerosas hermandades. Esto me ha permitido conocer en primera persona tanto la forma de celebrar sus cultos, así como ser testigo de cómo se relacionan sus hermanos. No solo puedo aprender su idiosincrasia particular, sino que puedo comprobar el ambiente que reina entre sus hermanos. Centrándome en esto último es maravilloso ver el templo lleno, los hermanos saludándose y atendiéndose entre sí, comprobar como cada día son diferentes las personas que atienden lo necesario para el culto: oraciones, lecturas, colecta…, como la juventud está presente, salga o no de acólito, estando pendiente de cualquier eventualidad que pueda surgir,… Y todo esto antes, durante y después del culto, pues el simple hecho de ver el desfile procesional de una hermandad en su estación de penitencia ya nos deje entrever, en su cierta medida, si existe buen ambiente de hermandad.

Estas muestras, testigos, referencias… son, en resumen, el reflejo de una vida entre hermanos cumpliendo la escritura del Libro de los Hechos de los Apóstoles que nos dice el modo como deben reconocer que somos cristianos: “El número de los cristianos aumentaba cada vez más. Quienes los veían decían: ¡miren cómo se aman! (Hch 2, 42-47)


lunes, 24 de febrero de 2020

Extraordinario


En una salida fuera de norma es su carácter de excepcionalidad lo que le confiere ese valor añadido de lo que decimos es extraordinario.

En mi afán de compartir algún pensamiento o reflexión cada semana pensaba en la fecha que nos encontramos: carnaval, antesala de la cuaresma, pleno de cultos de las más señeras cofradías, quinarios, septenario, besamanos y besapies, la ciudad cuajada de azahar, el sol resplandeciente y un sinfín de circunstancias que nos enciende el alma a los cofrades. Justo en este proceso mental me desplazo a La Roda de Andalucía para vivir en primera persona la procesión extraordinaria en solemne via crucis de la portentosa imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de dicha localidad y, como suele ocurrir, adiós a las ideas iniciales porque la ocasión bien merece una pequeña parada.

Bajo palio de triunfo, como  procesionaba hasta los años treinta del pasado siglo, y con un bien cuidado acompañamiento musical de marchas serias (que no fúnebres) a cargo de la Banda de Música de El Saucejo, tenía lugar esta extraordinaria procesión por el 365 aniversario de la hermandad, así como por el reconocimiento tributado a la sagrada imagen por el Ayuntamiento de la localidad nombrándole Protector Perpetuo de la misma, dada la gran devoción que La Roda de Andalucía mantiene a Jesús Nazareno. Decimos bien al calificar de extraordinaria esta solemne procesión, puesto que según la RAE, extraordinario es todo aquello que se sale de lo ordinario o normal, tal y como ha sido en esta ocasión: palio de triunfo, singular acompañamiento musical, salida en viacrucis para disfrutar devocionalmente de la imagen del Señor, túnica bordada, cruz original,… Incluido el hecho que no suele haber salidas extraordinarias en La Roda de Andalucía le confiere aún más valor, uniéndose así a la segunda acepción de la palabra extraordinario según la RAE, algo mejor que lo normal.

¿Cuál es la gran diferencia entre esta salida de Jesús Nazareno de La Roda de Andalucía y las que tenemos en nuestra ciudad? Justo un aspecto que hemos comentado anteriormente, que en La Roda no suele haber salidas extraordinarias, siendo este carácter de excepcionalidad lo que le confiere ese valor añadido de lo que decimos es extraordinario. Si bien para cada hermandad en su individualidad una salida fuera de la norma es extraordinaria, en el conjunto de todas las hermandades de la ciudad resulta casi imposible encontrar un año sin salidas extraordinarias, dada la normativa existente para su celebración y el alto número de hermandades existentes.

Es la salida lo que confiere a las cofradías su punto distintivo de otro tipo de asociación religiosa, pues es precisamente la procesión lo que da sentido a las mismas como elemento de catequesis pública, incentivado desde la contrarreforma.

Recuerdo en mi infancia y juventud algunas salidas excepcionales, como en 1974 el traslado en procesión de los titulares de la Hermandad de los Estudiantes con motivo del L aniversario fundacional de la hermandad, desde la Iglesia de la Anunciación hasta la Catedral y posteriormente a su Capilla en la antigua Fábrica de Tabacos. También la no menos extraordinaria salida del Cristo de Santa Cruz con la primitiva Virgen de los Dolores arrodillada a sus pies en 1979 con motivo del 75 aniversario fundacional de la hermandad al Convento Madre de Dios y al de San José (las Teresas). Muy recordadas también las salidas por los 25 años de las coronaciones canónicas de la Virgen de la Amargura en ese mismo año 1979, o la de la Esperanza Macarena en 1989. Curiosamente traigo como ejemplo de excepcionalidad dos procesiones extraordinarias celebradas en 1979 pero, aunque efectivamente se celebrara más de una en dicho año, debido al menor número de salidas habituales, viacrucis, rosarios, menor número de hermandades, menos coronaciones,  y algún caso más que podría usted añadir, y las singularidades de estas salidas indicadas, es lo que le confirieron ese carácter tan extraordinario que quienes las vivimos tenemos en el recuerdo.

Me gustaría que no se tomen mis palabras como un intento de cortar por lo sano con las salidas extraordinarias. Es la salida lo que confiere a las cofradías su punto distintivo de otro tipo de asociación religiosa, pues es precisamente la procesión lo que da sentido a las mismas como elemento de catequesis pública, incentivado desde la contrarreforma. He manifestado en más de una ocasión que unas salida que consiga arrancar una oración al contemplar a las sagradas imágenes a alguien que habitualmente no rece ya habrá cubierto con creces su objetivo, pero por el gran número de hermandades existentes y circunstancias contempladas para la celebración de las mismas, sería conveniente una buena preparación de las mismas que le confiera ese carácter extraordinario que haga que, tanto su realización como su recuerdo, sea imborrable.

Reflexionemos.


domingo, 16 de febrero de 2020

Streaming


Se ha comentado muchas veces y por supuesto aquí también, la importancia que tiene el sentido de pertenencia a un colectivo, asociación, hermandad,… tanto más la sentimos como nuestra cuanto nos identificamos con ella, y para ello es muy importante la labor que desde éstas se hace para que sus miembros se sientan parte de las mismas. Centrándonos en las hermandades, tema fundamental que se trata en este rinconcito de internet, volvemos a reflexionar sobre lo importante que es sentirse parte de la misma.

Viene a esto a colación porque, días atrás, estando la hermandad familiar celebrando sus cultos anuales, y no poder asistir mi hija por motivos de estudio, llegada la hora de empezar la función principal me envió un mensaje, vía whattsapp, con un texto escueto y a la vez rotundo: “manda fotos”. ¿Se puede expresar más con menos? ¿Hace falta algo más para decir cuanto duele estar lejos de lo que se siente, de lo que se quiere, de lo que se añora? Una sola foto enviada en el momento justo hace que esa amargura que nos provoca la distancia, se dulcifique por sentirnos cerca de lo que amamos. Por supuesto que tardé cero coma en poner la cámara y enviarle esa foto pedida. Muy posiblemente alguno pensaría “vaya un friki de las fotos, ni en misa…” pero con un pellizco en el estómago estaba llevando esa misma misa a quien no podía asistir. Está claro que una foto de un altar no suple el estar presente junto con tus hermanos, pero me consta que a su destinataria le hizo un poco más feliz.

De igual manera que para mi hija recibir una simple foto pudo suponer sentirse parte de un culto al que no pudo asistir, para otros muchos hermanos que por lejanía, trabajo, enfermedad, o cualquier otra causa no pueden estar presentes, tener algo que le acerque el culto, es muy importante. Justo aquí radica la importancia de las retransmisiones, vía streaming, de los actos singulares de la hermandad. Porque no creo que un streaming tenga un efecto disuasorio para la asistencia de los hermanos a los cultos, pues nunca es sustitutivo del mismo ni da validez al cumplimiento dominical. El auténtico valor radica en el acercamiento que el mismo hace  a los hermanos que no pueden asistir para que, aun en la distancia, se sientan partícipes del mismo como parte de la hermandad que son.

Dejemos los recelos de las nuevas tecnologías y redes sociales. Si bien pueden tener sus cosas menos buenas, quedémonos con lo positivo, con el acercamiento que, a través de las mismas, tiene la hermandad con sus hermanos y, por añadidura, con la posibilidad de evangelización que nos ofrecen. Porque el hecho de retransmitir un culto, acto, conferencia o una simple foto con un mensaje diario, lo que de verdad hace es que el hermano sienta la cercanía de su hermandad y, al recibir estos mensajes por el solo hecho de hacernos pensar en El, ya nos supone un momento de oración. Siguiente streaming por favor.


Unidos en la Vera Cruz



Un nuevo año, hermano de la Vera Cruz, tengo el privilegio de poder dirigirme a ti a través de este nuevo anuario. Un anuario en el que queremos sintetizar todo lo que el pasado año 2019  ha dado de sí y, a través de sus páginas, poder rememorar lo vivido con nuestros hermanos, dando siempre gracias al Stmo Cristo de la Vera Cruz y su Bendita Madre de las Tristezas por todo lo bueno que tenemos cada día. También les pedimos por este nuevo año que estamos comenzando, para que venga pleno de cosas buenas para todos. Un año que vendrá también marcado por la renovación de la Junta de Oficiales, a cuyos miembros actuales hay que agradecer el tiempo invertido y la labor realizada durante estos tres años, siempre fieles al espíritu de nuestra hermandad, en el servicio a los hermanos.

En estos años que llevamos compartiendo nuestro anuario son muchas las cosas aprendidas y, aún más las personas que he tenido la suerte de conocer, tanto dentro como fuera de nuestra hermandad, entre ellos muchos fotógrafos que han tenido la gentileza de compartir su trabajo con nosotros para que disfrutemos de nuestra cofradía a través de sus imágenes. Imágenes donde, como siempre te digo, están Él y su Madre a los que siempre hemos de tener presente en nuestra mente, alma y corazón. Quiero, desde estas líneas, reconocer y agradecer la total disponibilidad y generosidad de todos aquellos a los que solo mencionarles el nombre de nuestra hermandad, no dudaron un instante en poner su trabajo -escritos y fotografías- a nuestra  disposición para que el anuario sea una realidad. Muy especialmente quiero agradecer a mis hermanos mayores José Cristóbal y José Manuel Berjano la confianza depositada que espero haber sabido corresponder. A todos: muchas gracias.

Ahora es tu momento, mi hermano en la VeraCruz. Toma éste, tu anuario, y sumérgete en su interior. Espero y deseo que disfrutes con el recuerdo de lo acontecido, las anécdotas compartidas, conociendo nuestra historia y hermanos ilustres del pasado y del presente. Pero sobre todo en el convencimiento que, en este mismo momento en que lees estas páginas, otros hermanos también lo hacen y aunque, cada uno desde su casa, convertimos éste en un acto más de hermandad que nos une a todos en la Vera Cruz de Nuestro Señor.

Paz y Bien.

N.H. Francisco Gordillo Martínez, una vida en la Vera Cruz

Entrevista a N.H. Francisco Gordillo publicada en el Anuario 2020 de la Hermandad de la Santísima Vera Cruz de Sevilla



Las hermandades somos asociaciones de la iglesia con unos fines comunes a todas ellas: culto formación y caridad. Cada una tiene, además, unas particularidades y personalidad propias que hacen de ellas algo único. Las hermandades las formamos personas que, si bien en su conjunto actúan según las formas propias de la corporación, cada una, en su individualidad, con su forma de ser, historia, cualidades y características, constituyen un aporte más en la identidad de la cofradía.

Hoy queremos acercarnos a uno de nuestros hermanos, miembro de una familia de honda tradición en la hermandad. Hermano singular, el primero que cumple 75 años de permanencia ininterrumpida a nuestra corporación desde su reorganización, fruto de un gran amor a la cofradía inculcado por su padre, quien le hizo hermano al igual que a sus hermanos. Por residir en Madrid, no puede venir a la capilla como quisiera, lo que hace que no sea un hermano tan conocido como los que estamos asiduamente. Para conversar sobre sus vivencias, recuerdos y anécdotas en estos 75 años teníamos previsto encontrarnos en los pasados cultos a la Stma. Virgen, pero por algunas dificultades recientes de la salud, gracias a Dios ya superadas, no fue posible, lo que sin embargo me ha regalado unos días de largas y profundas conversaciones telefónicas en las que he descubierto una persona excepcional.

Francisco: una vida entera en la hermandad, 75 años, no es cualquier cosa. ¿Qué se siente cuando uno es el protagonista de tal efeméride?

Pues mira la verdad es que lo último que me siento es protagonista de nada. Solo soy un hermano de la Vera Cruz con muchos lunes santos a mis espaldas. En todo caso quien tiene algún mérito en ésto es mi padre, ya que fue quien me hizo hermano y quien avivó en  lafamilia el cariño a la Vera Cruz.

Tu padre, Francisco Gordillo Sánchez, que fue nuestro primer hermano mayor tras la reorganización.

Mi padre fue muy especial, que te voy a decir yo. Efectivamente fue el primer hermano mayor tras la reorganización. Se unió al grupo inicial, que eran todos muy jóvenes y quizás él tenía más experiencia por haber estado en el ejército -entonces era capitán provisional- contaba entonces 23 años. Fue quien tuvo la responsabilidad como hermano mayor de poner la cofradía por primera vez en la calle. Era hermano de San Isidoro, pues nació en 1916 en una casa lindando con la parroquia, donde vivía. Allí jugaba, fue monaguillo en la parroquia y fue su primera hermandad, donde nunca dejo de salir. También fue hermano del Dulce Nombre y del Calvario. Como dije antes, era una persona muy cofrade y respetada en las cofradías. En el calvario era tan conocido que, o bien le dejaban salir en la cruz de guía, con lo que podía ver a la Macarena, o bien iba de “medio volante” yendo a su antojo por la cofradía. Evidentemente eran otros tiempos con mucha menos gente en las hdades. Algo desconocido fue que a un año salió de nazareno todos los días de la semana santa: San Roque, Veracruz, Dulce Nombre, Baratillo, Pasión, Calvario y San Isidoro, no existía el Sábado Santo. Y con la familia fíjate, a sus 15 hijos nos hizo a todos hermanos de la Veracruz, y a pesar de vivir en Madrid, donde marchamos cuando yo tendría unos 3 años, a todos los hijos, y a su nieto mayor, nos inculcó el amor a la Vera Cruz donde no hemos faltado un lunes santo desde que hemos tenido edad para salir. Mi padre, cada vez que nacía un varón (entonces no salían las hermanas), decía: “otro nazareno para la Veracruz”. Siempre le tuvieron en cuenta en la hermandad, a menudo le llamaban por teléfono para consultarle sobre los asuntos de la cofradía, y era quien dirigía los rezos el lunes santo. Cuando falleció, en 1972, mi hermano pequeño tendría unos 9 años y casi ni conocía Sevilla pero, desde el primer momento, pidió salir en la VeraCruz. Tengo muchísimos recuerdos de cuando venía de niño a Sevilla con mi padre en Semana Santa: primero los dos solos, pues mis hermanos eran más pequeños, después ya en familia. También de cuando veníamos a pasar algunos veranos a Puerto Real con la familia, qué tiempos aquellos…
Cuan importante es el legado que puede dejarnos una persona: transmitir tanto cariño a la hermandad a pesar de la distancia, porque sus hijos habéis seguido su camino y también sois transmisores de la Vera Cruz. ¿Cuántos Gordillos salen de nazareno el lunes santo? Además sois varios Francisco Gordillo en la hermandad, ¿cierto?

Ahora mismo somos sobre unos 20 Gordillos el lunes santo, y seremos hermanos unos 42, entre hermanos, hijos y nietos –bisnietos de mi padre-, y es emocionante porque son ellos mismos quienes piden venir a salir de nazareno.

(Me enseña una foto de todos los Gordillos que han participado este pasado lunes santo y ver sus caras de satisfacción: de los mayores, por haber cumplido otro año la tradición, y los más jóvenes, por haber formado parte de la cofradía familiar, que verdaderamente da buena muestra de ese espíritu de VeraCruz que el padre sembró en la familia)

En cuanto a los Francisco Gordillo, hemos sido 4 generaciones en la historia de la Vera Cruz: Francisco Gordillo Sánchez, mi padre; yo soy Francisco Gordillo Martínez; mi hijo es Francisco Gordillo Isaza, y mi nieto Francisco Gordillo Asenjo, que es familia del Sr. Arzobispo, pues mi nuera es sobrina de D. Juan José, quien ya conocía la hermandad por nosotros antes de venir a Sevilla como Arzobispo. Te voy a contar una anécdota, cuando nuestro hermano Quico Berjano dio el pregón de la Semana Santa, en la visita que hacen el Arzobispo, el Alcalde y el Consejo a casa del pregonero, D. Juan José le preguntó a qué hermandad pertenecía y cuando Quico le respondió que a la Vera Cruz le dijo: “esa es la hermandad de los Gordillos”, a lo que Pepe Cristóbal, quien fue también hermano mayor, le contestó “Monseñor, de los Gordillos y de algunos más”.

Paco, háblanos de tu historia en la Vera Cruz, de cuando te hiciste hermano y tus primeras salidas.

Pues mira, mi padre me hizo hermano en 1945, tenía yo 2 años y 4 meses, así que ahora cumplo 75 años de hermano y llevo cuatro años siendo el más antiguo de la cofradía, soy el “number one” (bromea). Sobre esto te puedo contar dos anécdotas. Este lunes santo pasado iba de maniguetero en el Stmo. Cristo y en una de las paradas de la cofradía escucho a una señora, que yo conocía de vista de la capilla, decir al grupo de amigas: “ese de la manigueta es el number one”. Y otro lunes santo sentado en la capilla junto a unas señoras, estaban hablando de ir al baño a lo que yo les indiqué que en la casa tenían aseo que podían ir y una de ellas me dijo:
-          “Muchas gracias, lo conozco perfectamente pues llevo toda la vida aquí, soy el número dos de la hermandad”
-          “Encantado de saludarle,  por casualidad ¿sabe usted quien es el número uno?
-          “Mire, no tengo el gusto de conocerle”
-          “Pues creo que sí, porque está usted hablando con él”
Cuando me hice hermano no salían niños en la hermandad, ni siquiera monaguillos. Así que como vivíamos en el Porvenir y mi padre tenía contactos en las cofradías, empecé a salir con dos años como monaguillo en la hermandad de la Paz, y con 6 lo hice de nazareno en San Roque. En Vera Cruz lo hice con 9 años, de monaguillo junto a Pepe Castro -el que fue hermano mayor-, éramos los dos únicos que salíamos entonces de monaguillo y fíjate hoy cuantos van. Con 14 años más o menos ya empecé a salir de nazareno, que por cierto en aquella época las túnicas eran de la hermandad y aun me duele la cabeza del capirote que me tocó sacar aquel año, que me estaba  pequeño. Desde entonces hasta hoy no he faltado un solo lunes santo, gracias a Dios.
Paco tus vivencias en la Vera Cruz, por tu residencia en Madrid se ven muy limitadas a cada lunes santo, cuéntanos como los vives y tus recuerdos, porque seguro que habrás tenido momentos muy especiales.

Efectivamente, los lunes santo han sido mi principal momento de encuentro con la hermandad, aunque, desde que me jubilé, procuro escaparme también a los cultos de la hermandad. En cuanto a los lunes santo por supuesto que los ha habido muy singulares y algunos verdaderamente emocionantes. Recuerdo que con veintipocos años salí de diputado de tramo, para mí que había salido hasta el momento con cirio o cruz fue una salida muy diferente a lo vivido hasta entonces.

Recuerdo con mucho cariño que con 45 años tuve un infarto muy importante, que me supuso una operación a corazón abierto de las de entonces en las que muchos no las superaban, por lo que los médicos me prohibieron cualquier tipo de esfuerzo. Gracias a la junta del momento pude salir de nazareno con un palermo detrás del Stmo. Cristo delante de las representaciones. Fue algo inesperado porque no se me hubiese ocurrido tal posibilidad. Un detalle muy bonito de aquella junta de oficiales que me permitió no faltar ese lunes santo.

El año 2002, coincidiendo con el 30 aniversario del fallecimiento de mi padre, salimos los 15 hijos y los nietos, renunciando todos a nuestra antigüedad, en el 2º tramo de cruces, siendo un tramo completo de la familia con 24 cruces y uno de los diputados. Íbamos justo detrás del senatus Fíjate que por aquello hasta nos hicieron una entrevista en el ABC de Sevilla, “una familia con cruces” la titularon, porque resultaba algo insólito.

Otra salida muy bonita fue hace unos años cuando se introdujeron las 4 varas en las insignias, antes solo salían dos, pude salir con mis 4 hijos en la Bandera de la Sangre. También muy emocionante el año que salió por primera vez mi nieta mayor, porque éramos 3 generaciones que salíamos juntos y la cuarta en la historia, teniendo en cuenta a mi padre. Y el año pasado que junto a tres de mis hermanos llevamos las cuatro maniguetas del Cristo, que te puedo decir…

Cuanta historia y cuantos recuerdos en tus palabras. Paco, tú has sido testigo presencial de cada lunes santo en tus 75 años de hermano, pero en la distancia también has sido testigo de la vida de la hermandad, viendo su evolución en el transcurso de este tiempo. ¿Qué nos puedes contar?

La hermandad es hoy muy distinta a como fue tras los primeros años de su reorganización, como te podrás imaginar. Antes era muy pobre, no había un duro, y bromeábamos con esto diciendo que entre los títulos le faltaba el de “muy pobre”. Y, hermanos, los justos, fíjate que lo primero que preguntaba mi padre cada año era cuantas papeletas de sitio se habían emitido, si llegábamos a las 100 ese año éramos de “champion”. Afortunadamente hoy día no tenemos problema. Además gracias a nuestro gran benefactor hoy tenemos una capilla que no tiene nada que envidiar a la mejor… y una excelente casa de hermandad, y los “Baños”… Eso sí, antes era todo como más familiar, mas recoleto. Ahora hemos crecido en todo y la gente de ahora lo está haciendo francamente bien.

Aunque realmente todas las hermandades son hoy muy diferentes a como eran hace 75 años y, de hecho toda la semana santa ha evolucionado. Lo primero en la forma de llevar los pasos: antes los profesionales, que eran los justos y hartos de trabajar, sin apenas relevos; recuerdo pasos “tirados” que no podían seguir e incluso algún amago de plante. Hoy día, con los hermanos, casi todos los pasos salen con dos o tres cuadrillas. Si hablamos de la música igual: antes las bandas eran cuatro músicos que tocaban dos marchas, y hoy día tenemos estas agrupaciones con más de cien músicos que no paran de tocar. Si hablamos de hermandades hoy día hay muchas nuevas corporaciones y en cuanto al número de nazarenos se ha multiplicado. Eso sí, quizás la disciplina antes era mayor pues los cortejos eran más cortos con muchos menos nazarenos y eso posibilitaba que tanto los diputados como el diputado mayor de gobierno podían actuar sin necesidad de volverse ni mirar hacia atrás, eso hoy día no es posible con tantos hermanos que salen, Antes se fomentaba mucho ir descalzo, recuerdo que el año que salió por primera vez el paso de la Stma. Virgen todos los nazarenos de su cortejo fueron descalzos, hoy día con tanto público en las calles  da hasta miedo hacerlo. El público, como hemos dicho antes era mucho menos y te podías mover con otra facilidad por la ciudad, hoy también cuesta más trabajo. Pero todas estas cosas en definitiva no quiere decir que antes fuera mejor, son solo los signos que la sociedad ha cambiado y que hemos evolucionado.

Y así, hablando y hablando con nuestro hermano Francisco, nos hemos acercado a su persona, recuerdos, familia e inquietudes. A pesar de no habernos tratado antes de ahora ya que los lunes santos, cuando él está en la hermandad, son días muy complicados con muchas personas en la capilla y casa hermandad, con mucho por hacer tanto antes como después de la estación de penitencia, hemos encontrado una persona cercana, amable, sencilla. Un buen hijo, fiel al recuerdo de su padre y custodio y transmisor de su legado -junto con sus hermanos- en sus hijos y nietos, transmisor de ese espíritu de la Vera Cruz que su padre supo tan bien imbuir en Francisco y sus hermanos. Querido Francisco que nuestro Stmo. Cristo y su Bendita Madre te guarden siempre y a toda tu familia, que no solo son los “Gordillos”, sino todos tus hermanos en la Vera Cruz.